miércoles, 27 de mayo de 2015

160 - Mafias, corrupción, prostitución

160
Mafias, corrupción, prostitución

El 16 de mayo de 2015 TeleSur publicaba la siguiente nota :

“Estas son las 5 organizaciones más peligrosas del mundo
El secuestros, extorsión, tráfico de drogas y la trata de personas figuran entre las actividades que más ingresos le dan a las bandas delictivas. |

El Cártel de Sinaloa de México figura entre las más importantes con ingresos de más de 3 mil millones de dólares. Un estudio publicado por la página Insider en español reveló una lista de las bandas más importantes del mundo, tomando en cuenta sus ingresos económicos y su ámbito delictivo, tales como el tráfico de drogas, la trata de personas, prostitución o la extorsión. Entre las más destacadas en América Latina se encuentra, el cártel de Sinaloa señalada como la quinta organización criminal más importante a nivel mundial, detrás de la japonesa Yamaguchi Gumi, la Camorra italiana o la rusa Solntsevskaya Bratva.



A continuación conozca cuáles son estas organizaciones criminales:

 1.- Yamaguchi Gumi: Esta banda ocupa el primer lugar por su nivel de ingresos que se estiman en unos 80 mil millones de dólares. Es considerada la más organizada del mundo y está formada en Japón. Es conocida como Yakuza y se dedica principalmente al tráfico de drogas, el juego y la extorsión.

2.- Solntesevskaya Brayva: Esta organización rusa se sitúa en segundo lugar con ingresos anuales de 8 mil 500 millones de dólares. Su principal fuente de ingresos viene del tráfico de drogas y la trata de personas. En sus filas se encuentran más de 9 mil integrantes.

 3.- Camorra: Es una banda italiana que maneja alrededor de 4 mil 900 millones de dólares, lo que la ubica en el tercer lugar. Los recursos provienen de diversas actividades como la explotación sexual, tráfico de armas, drogas, falsificaciones, juego, usura y extorsión.

4.- ´Ndragheta: En el cuarto lugar se ubica esta otra banda italiana que cuenta con unos 4.500 millones de dólares. Se dedica casi a las mismas actividades que la Camorra, pero destaca por las relaciones internacionales que ha creado con traficantes de cocaína sudamericanos, además de controlar gran parte del mercado trasatlántico de la droga que llega a Europa.    

5.- Cártel de Sinaloa: Esta se ubica en el quinto lugar, pero es la principal organización criminal de México. Cuenta con alrededor de 3 mil millones de dólares en ingresos provenientes de actividades delictivas como el narcotráfico. Se dedica a atemorizar a la población mexicana y opera con productores de Estados Unidos y otros países suramericanos.”*

 
Escudo del cártel de Sinaloa
Escudo del cártel de Sinaloa 
















Esta noticia resulta significativa porque muestra claramente que estos datos no son trofeos de los servicios de espionaje más sofisticados del mundo, guardados celosamente, por el contrario, son de conocimiento público y seguramente el periodista no  nombra a quienes están al frente de estas redes,  por desconocer sus nombres, sino para cuidar la propia seguridad.
Estamos hablando del delito transnacional porque si bien el origen de cada una de estas redes delictivas puede ser asignado a una región o país, su presencia se ha ramificado por el mundo. El neoliberalismo y su política de globalización y apertura de las fronteras para todo, menos para los humanos que buscan huir de un destino de hambre, enfermedad y muerte, también ha permitido o favorecido que las mafias se extiendan en diversos territorios.

Hablar de este tipo de delincuencia es también decir acerca de la corrupción pues son dos caras de la misma moneda. No es posible el desarrollo del accionar mafioso sin la colaboración  de importantes segmentos de los gobiernos cuando no son los mismos gobiernos los que lo promueven.  De qué otro modo se podría pensar que toneladas de armamentos, de drogas y miles de personas víctimas de trata, son llevadas a través de fronteras y continentes, aún en los países con los mejores controles policíacos. Sin la intervención directa de parte del poder  gubernamental esto no sería posible.

Quizá saber que estos delitos generan una difícilmente calculable fortuna de ganancia por  año nos permita entender el motivo de su éxito y aceptación.  Como ejemplo de esto  podemos considerar  que la trata de personas supera los  30.000 millones de dólares anuales, dinero más que suficiente para comprar voluntades, hacer cerrar ojos y abrir bolsillos.

Este no es el único motivo por el cual no pueden ser anuladas las mafias. Ellas son parte del sistema, una parte importantísima pues el dinero obtenido es destinado una parte al sostenimiento  de la red y el resto es blanqueado y puesto en negocios legales, manteniendo, de este modo, en funcionamiento la rueda económica capitalista.

Recordemos que países fueron invadidos, muertos miles de civiles, colocados en ellos gobiernos títeres  por motivos que luego se descubrió que eran burdas mentiras, por ejemplo, la invasión a Irak por supuestas armas de destrucción masiva que el gobierno habría estado elaborando. Paralelamente sabemos de la existencia de países que por su pequeñez son incapaces de oponer alguna resistencia pero que se han vuelto intocables por ser cuevas o paraísos fiscales. A nadie se le ocurriría hacer una intervención en estos lugares, ellos son la visagra necesaria por la que  la riqueza mal obtenida es lavada, lustrada y puesta delante de todos. El dinero de las mafias y la corrupción pasa por ahí.  Es el dinero que construirá y mantendrá shoppings, hoteles cinco estrellas con habitaciones siempre vacías pero que sin embargo dicen tener ocupación plena, enormes inversiones en compra de obras de arte, joyas o propiedades. Es el que paga compañas políticas, da y quita protección, enriquece a funcionarios, financia campañas humanitarias, dirige a las policías y los tribunales.

Debemos tener en claro todas estas interrelaciones, saber que este mal es parte constitutiva de nuestro sistema social que se alimente de  las miles de vidas que tritura, las mismas vidas vulneradas en sus derechos que crea para su propio beneficio. Aquello que fue creado para nuestra protección se convierte en carcelero y enemigo.
 
yakuza

Como vimos en el artículo periodístico estas mafias tienen como parte de sus actividades la explotación sexual, la prostitución y por ende, el medio para proveerse de niñas, niños y mujeres que es la trata de personas.

Ya en el año 2008 desde Perú se nos advertía que el cartel de Sinaloa había incorporado dentro de sus “negocios” la trata de niños y niñas con fines sexuales junto al narcotráfico, utilizando las mismas rutas, contactos gubernamentales y medios materiales para llevarla a cabo.

Sabíamos que en México el cartel de los Zetas también incorporó la trata de niñas con fines sexuales.  Para ello enfocaron su estructura operativa y tecnológica para captar, trasladar, vender y prostituir a niñas y adolescentes  mediante redes trasnacionales, también ellos usando los mismos canales y medios de transporte ya aplicados para el tráfico de drogas.
 
escudo de los Zetas


Este es uno de los motivos por los que la prostitución, la prostitución infantil y su contracara, la pedofilia,  y la trata de personas han crecido a tal punto que actualmente han llegado al segundo lugar en producción de ganancias ilegales en el mundo.

Desde aquellos años no tan lejanos y muy rápidamente se han propagado por toda nuestra Latinoamérica y están también presentes en Argentina, por eso vemos proliferar supuestas campañas por los “derechos” de las mujeres prostituidas que buscan que la prostitución sea considerada un “trabajo” como cualquier otro. Eso permitiría con total tranquilidad la instalación de mega burdeles y por medio de ellos, de manera impune, lavar enormes sumas de dinero.

Quizá muchas personas no estén al tanto de esta relación, pero sí del avance de la prostitución, de la trata de personas, de los femicidios y en general de toda violencia contra la mujer, y también de la presencia de los cárteles del narcotráfico, todos los medios de difusión nos aportan noticias al respecto. Por este motivo me resulta asombroso ver como muchas personas, exceptuando aquellas que son parte de las mafias o son activistas rentadas, adhieren de manera inconciente  a la regulación de la prostitución sin tener en cuenta las consecuencias para la sociedad que ocasiona apoyar estas propuestas.

Estas mismas personas son las que marchan contra el femicidio, las que piden condenas para los pedófilos, son las mismas que se oponen fuertemente a la prostitución infantil y seguramente dicen estar en contra de la trata de personas, pero al mismo tiempo aceptarían con gusto que la prostitución se regulara sin querer ver que es un continuo, distintos aspectos de la violencia que destruye vidas.

No quieren saber que en el prostíbulo por cuya vereda suelen pasar, que las whiskería o pool o “privado” es dónde están las niñas que son prostituidas, es dónde se hallan las víctimas de trata, donde las personas son convertidas en meros objetos para el goce de cualquiera que pueda pagar al proxeneta y por medio de él a todo el sistema de corrupción y mafia.



*Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
http://www.telesurtv.net/news/Estas-son-las-5-organizaciones-mas-peligrosas-del-mundo-20150516-0005.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net




Las imágenes no pertenecen a la nota original, fueron agregadas en este blog.





159 - La serpiente cristiana

159
La serpiente cristiana

Ambrose Bierce fue un escritor y periodista norteamericano famoso por su humor negro, satírico, y su visión despiadada de la realidad.
Se sabe que un día de 1912, ya publicadas sus obras, decidió partir supuestamente a México, que estaba en guerra. No se supo más nada de él.
En 1899  publicó Fábulas Fantásticas, libro del que extraigo la siguiente

La serpiente cristiana


Una Víbora de Cascabel regresó a su casa, donde estaban sus crías y dijo:
-Hijos míos, reúnanse para recibir la última bendición de su padre, y ver cómo muere un cristiano.
-¿Qué ocurre padre? Preguntaron las viboritas,
-Me ha mordido el editor de un pasquín partidario – fue la respuesta, seguida por el ominoso cascabeleo de la muerte.


Excelente texto, corto y concreto, no deja lugar a dudas. Pensemos que la publicó un año antes de comenzar el siglo 20, o sea que ya tiene más de cien años y sin embargo es perfectamente actual, la moraleja podría ser la siguiente: hasta las serpientes de cascabel sucumben ante el veneno partidario. Primero mueren los hechos, con ellos la verdad, y en su caída arrastran a la solidaridad y la paz. Para lograr estos resultados existe toda una confabulación en la que hay que distinguir a   algunos supuestos periodistas que por un módico precio están dispuestos a convencernos con todo tipo de argumentos y estadísticas preparadas convenientemente para la explicación, que la culpa siempre es del anterior, del otro, que la tierra es cuadrada, que lo que vemos no lo vemos y que si pensamos otra cosa es porque tenemos serios problemas de entendimiento  o somos parte de un enemigo siempre difuso pero sumamente peligroso.
Ya a finales del siglo 19 Ambrose Bierce todo esto lo tenía muy claro porque  estas triquiñuelas ya existían, lo que demuestra que en todo este tiempo de cultura “democrática” poco hemos aprendido y seguimos cayendo en las mismas trampas y levantando como dogmas verdades de cartón e ídolos maquillados para la escena.

Ambrose Bierce

Tomemos como ejemplo, uno  de tantos, pero que proviniendo de Barack Obama y del país que se dice inventor de la democracia, resulta más llamativo.
En agosto del 2014 el presidente de Estados Unidos admitió  que oficiales estadounidenses han "torturado a alguna gente" luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, y pidió no juzgarlos demasiado duramente.
"Hicimos muchas cosas correctas, pero torturamos a alguna gente. Hicimos cosas contrarias a nuestros valores"*

Al parecer al público estadounidense estas mea culpas públicas, estos actos de arrepentimiento, los conmueven y siempre están dispuestos a perdonar y seguir adelante, quizá porque no fueron ellos los torturados y también porque se les dice que esas cosas “incorrectas” fueron ejecutadas por su seguridad.

El presidente aclaró:
"Es importante que no seamos demasiado moralizantes retrospectivamente sobre el duro trabajo que estas personas tuvieron. Y muchas de estas personas estaban trabajando mucho y bajo una presión enorme, y son verdaderos patriotas"



El respeto al valor de la vida humana, a la integridad del otro, no importando quien este fuere, es para este presidente ser “moralizante”. Esto me recuerda al comentario pretendidamente denigratorio y descalificante que se nos hace a los abolicionistas de la prostitución, cuando se nos acusa de tener una postura “moral”. 

Esto habla más de quién lo dice al colocarse a sí mismo en el lugar de lo inmoral o amoral. Personalmente me reconozco y acepto como hombre que tiene una moral, una ética y esto no me avergüenza ni creo que me inhabilite para hacer algún comentario sobre un problema social. Sucede que en estos tiempos posmodernos y neoliberales todo aquello que no sea redituable, que ponga un límite al mercado, a la oferta y demanda, debe ser anulado. La moral, la ética que están basadas en la dignidad humana, en el valor de la persona, molestan, para los mercaderes son límites inaceptables, como dice Obama, es ser “demasiado moralizantes”. Es que ellos pretenden un mundo donde se puedan hacer ensayos de laboratorio con personas pobres,  en que los bosques, las aguas, las tierras, el aire, puedan ser arrasados, en que la minería contaminante, el glifosato, las alteraciones transgénicas no tengan límite para su ganancia, en que las personas puedan ser sometidas como cosas o animales ya sea en el trabajo esclavo como en la prostitución, en que los vientres se puedan alquilar cómo cámaras productoras de bebés y los ricos puedan comprar los órganos de los pobres. Este es el mundo sin moral ni ética que ellos proponen, así la tortura, los daños colaterales de las guerras, las guerras mismas, podrán ser  simples incorrecciones de conducta, nada más.
Según Obama debemos tener en cuenta, a favor de los torturadores, “el duro trabajo que estas personas tuvieron”. Quizá hasta debiéramos compadecerlos y por qué no, darles un premio porque como dice el presidente “son verdaderos patriotas". Aquellos humillados de Abu Ghraib, los presos sin juicio de Guantánamo, los torturados y asesinados, son material descartable, quizá para los dueños del mundo ni siquiera  sean humanos.

verdaderos patriotas" cuando escucho la palabra “patria” no dejo de alertarme pues con esta excusa se han convalidado y realizado las peores atrocidades contra las personas. ¿Recuerdan aquello de “haga patria, mate un….”? Las “patrias” dividen, sectorizan, establecen supuestas diferencias y a partir de esa falsedad excluyen, nos dividen en nosotros y ellos, discriminan.

Mientras me crea parte o poseído por una “patria” no podré saberme ciudadano del mundo, un integrante de la comunidad humana, de esa que no tiene fronteras ni colores. Mientras crea en las patrias no lograré entender que ese otro que está del otro lado de la línea blanca es mi prójimo, esa línea será un límite para mi solidaridad y ya yo será posible fraternidad alguna.

Aquellos principios que orientaron el avance democrático: Libertad, Igualdad, Fraternidad no han sido alcanzados, y lo que es aún peor, gracias al sistema capitalista estamos cada día más lejos de ellos. El neoliberalismo, al atacarlos, esta declarándose antihumano, y desde este punto de vista, no tiene redención posible.

Los torturados. Oswaldo Guayasamín



Ahora nos alejamos del dolor, la tortura, el poder  para acercarnos a lo que pone sonrisas en el alma a través de la poesía Gente imprescindible de Hamlet Lima Quintana


Gente necesaria

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente,que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.




En cada momento de vida, aunque no nos demos cuenta, aunque dejemos que el automatismo nos lleve por dónde él quiere, estamos eligiendo entre una opción que nos abre a la vida y otra que nos sume en la muerte. No necesitamos toda la filosofía del mundo ni guías espirituales porque todo se juega en ese momento en que decido no encender un cigarrillo, en que busco y pongo la música que me gusta, en que renuncio a eso que quiero porque mayor que eso es mi vida.
Sepamos encontrar a esta gente necesaria, a los que destierran a la muerte solitaria, desalojan a los patriotas que torturan y asesinan por el bien de la humanidad.
Hay muchos caminos por hacer, todos dispuestos para nuestro desarrollo. No dejemos que los partidarios, los creyentes, los dueños de todas las verdades, los que dicen ser quienes  nos representan,  los patriotas, nos dibujen nuevas fronteras en el alma, en la mente, y nos encierren.

Hay muchos caminos por hacer,
                                                               Todos dispuestos para nuestro desarrollo.





* https://es.noticias.yahoo.com/obama-despu%C3%A9s-del-11-septiembre-hemos-torturado-gente-210928215.html



miércoles, 6 de mayo de 2015

158 - El banquero anarquista

Fernando Pessoa
158
El banquero anarquista







Hablar de Fernando Pessoa es decir acerca de un escritor altamente recomendable. Tiene en su haber un cuento  que desde el título ya es provocador, se llama “El banquero anarquista”. El título no defrauda en absoluto, a lo largo del texto el banquero, que es un hombre que se ha enriquecido muchísimo a costa de las cosas que hacen los banqueros, los financistas, charla con un amigo, luego de una cena. Este hombre va explicando a su invitado como enriqueciéndose y llegando a esa posición social no solo no ha traicionado a su anarquismo juvenil sino que además se ha convertido en el único anarquista valedero, que puede llevar orgullosamente ese calificativo.
No es posible desarrollar, ni siquiera lo intentaré, los razonamientos muy elaborados que lo llevan a esa conclusión. No son dichos burdos ni al azar, sino pensamientos y palabras que entre sí tienen lógica al punto que cuando terminé de leer el cuento sabía que algo no andaba bien, que en algún lugar el hilo se había torcido, pero no lograba descubrir dónde, hasta ese punto los argumentos del banquero anarquista eran convincentes.



Muchas veces desde este espacio hemos hablado de cómo las palabras crean mundos, situaciones y personajes. Nos hacen cómplices de enormes fantasías, que si tienen consenso social, si son avaladas desde el poder, pueden llegar a convertirse en verdades:  las razas existen, la blanca es superior a las otras, las mujeres son inferiores a los hombres, los dioses existen y nos protegen o nos castigan, vivimos en democracia,  tenemos un alma, hay una vida más allá de esta, etc. etc.
Ahí donde hay palabras hay cultura y por lo tanto estamos ante una construcción social no ante el hecho en sí. Las palabras con el sentido que les damos son ficción, no son cosas, no son objetos, y todo lo que se articula con ellas también es una creación humana, por esto, todo relato es también ficción. Los habrá mejor o peor elaborados, eso importa poco, lo que interesa es el poder que los sostiene y los impone y como los tomamos para cubrir  vacíos o darnos algún tipo de explicación. No podemos decir que un relato sea más o menos “verdadero” que otro, todos son ficción y dependerá a quién esta dirigido y contra que otro relato. Para  un punto de vista Cristóbal Colon fue un gran descubridor, para otros un invasor, dependerá de qué quiero defender y qué quiero atacar el que tome uno u otro, en todo caso ambos son relatos.
Como dije, no hay uno mejor que otro, sí más o menos convenientes a las fuerzas del momento histórico, a las pugnas por el poder y por ocupar el espacio simbólico. En algún momento  establecer como relato la inferioridad de la mujer sirvió para tenerla sometida y obtener su fuerza de trabajo y reproductiva de manera gratuita y así poder ir solidificando el sistema capitalista. Cuando se requirió abaratar  el costo del trabajador y suplantar a los hombres asesinados en la guerra, se recurrió a ellas, ahora se habla de su libertad y poder de decisión porque se las necesita consumidoras, este es apenas un ejemplo.
Con el Banquero anarquista vemos el relato llevado al absurdo, a demostrar  aún aquello que contradice los hechos, pero que sin embargo, puede tener su propia lógica y ser sostenido por muchos.





William Shakespeare en  Romeo y Julieta habló en igual sentido

"La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo."




La poetisa  Gertrude Stein escribió el siguiente texto en el que quizá pueda  resumir lo que vengo diciendo:
“una rosa es una rosa una rosa”

Permítanme una anécdota atribuida a Buda. Se dice que en una ocasión el Buda estaba sentado en medio de una gran concurrencia de discípulos que representaban todos los niveles, desde los legos hasta  las divinidades. Todos estaban en silencio esperando a que el iluminado diese un discurso. En lugar de hablar, sencillamente levantó una flor dorada en medio del silencio de la asamblea.
Sólo uno de los discípulos, de mayor edad, comprendió el significado de la acción del Buda y sutilmente sonrió, se levantó de la reunión y se fue.




Prestemos atención a estos extractos del cuento “La hora del Diablo” de Fernando Pessoa.
En ellos escucharemos al mismísimo Diablo hablar de sí mismo.
Dice lo siguiente

“La música, la luz de la luna  y los sueños son mis armas mágicas. Mas por música no debe entenderse sólo aquella que se toca, sino también aquella que queda eternamente por tocar. Y por luz de luna no debe suponerse que se habla sólo de lo que viene de la luna y torna los árboles  en grandes perfiles; hay otra luz de luna, que ni el propio sol excluye, y oscurece en pleno día lo que las cosas fingen ser. Sólo los sueños son siempre lo que son. Es el lado de nosotros en que nacemos y en que somos siempre naturales y nuestros.”

“Soy el negativo absoluto, la encarnación de la nada. Lo que se desea y no se puede obtener, lo que se sueña porque no puede existir; en eso está mi reino nulo y ahí se asienta el trono que no me fue dado. Lo que podría haber sido, lo que debería haber habido, lo que la Ley o la Suerte no dieron…los arrojé a manos llenas al alma del hombre, y a ella le perturbó sentir la vida viva de lo que no existe.”

“Soy el Dios de la Imaginación, perdido porque no creo. Es por mí que, de niña, soñaste aquellos sueños que son juguetes; es por mé que, ya de mujer, tuviste para abrazar de noche a los príncipes y los dominadores que duermen en el fondo de esos sueños. Soy el Espíritu que crea sin crear, cuya voz es un humo y cuya alma es un error.”


El Diablo es el gran artista de las fantasías  que teje el universo con esperas, con promesas. Sabe pintar con exquisito gusto  la esperanza que nos lleva a añorar, a poner nuestros ojos sobre una nada que creemos adelanto de lo que algún día podrá ser. Dice: “Sólo los sueños son siempre lo que son” Y lo que son es precisamente eso, sueños. No se disfrazan de otra cosa, se muestran con todo su plumaje lleno de aquellos colores que nos harán sentir emociones y por estas nos creeremos más vivos.  Nos conduce hacia “Lo que se desea y no se puede obtener, lo que se sueña porque no puede existir”.
Es el maestro del relato, el que ha creado la palabra para ocultar, para hacernos confundir a los sonidos con las cosas, y creer que algo existe porque se lo nombra.
Soy el Dios de la Imaginación. Escrita esta última palabra, Imaginación, con mayúscula, como si de una divinidad se tratara, porque quizá tenga algo de divino, que en definitiva no es otra cosa que de humano, porque imaginar, nombrar, unir y separar, poner dioses y derrocarlos, porque crear primero en la materia sutil de nuestro alma o cerebro y luego, quizá, algunas veces, llevarlo a la materia, es solamente propiedad de los humanos.
Vagar por el mundo buscando lo que nunca existirá, la nada que nosotros mismos hemos originado, seguramente será doloroso, pero también es un destino humano.
Príncipes azules, la felicidad, una vida sin dolor, aquellos reyes magos de los primeros 6 de enero junto con los ángeles de la guarda, el capitalismo con rostro humano, la voz de los que nunca tendrán voz porque sus representantes se las quitaron.
Fantasías, sueños, ilusiones. Ilusionistas enamorados de su propia obra tanto que no llegamos a entender que
Una rosa es una rosa una rosa






jueves, 23 de abril de 2015

157 - Cuando las madres tiraban al río a sus hijos

157
Cuando las madres tiraban al río a sus hijos

En abril del 2015 fue publicada una nota llamada “Cuando las madres tiraban al río a sus hijos”* escrita por Luis Doncel en la que se hace referencia a la oleada de suicidios en los últimos meses de la II Guerra Mundial en Alemania
He aquí la nota:

“El documento es estremecedor. 28 páginas repletas de nombres acompañados de la fecha y el motivo de su muerte. Elegida una al azar, aparecen varias familias —los Gaut, los Schubert (madre e hija), los Rienaz (también madre e hija)…—. Todos fallecieron el 8 de mayo de 1945. Y todos por una misma causa: suicidio. Estamos en el Museo Regional de Demmin, una pequeña ciudad del noreste de Alemania que estos días revive sus días más dramáticos. En los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, cuando la victoria final tantas veces anunciada por Adolf Hitler parecía cada vez más irreal y el Ejército Rojo acechaba, entre 700 y 1.000 ciudadanos de Demmin —que entonces tenía unos 15.0000 habitantes— prefirieron morir antes que vivir en un mundo en el que los nazis no gobernaran. Fue el mayor suicidio masivo en la historia de Alemania.
 
Escudo de Demmin

Bärbel Schreiner, entonces una niña de seis años, estuvo a punto de caer víctima de esa locura colectiva. Pero su hermano consiguió que su madre no hiciera con los dos niños lo que tantos padres hacían esos días. “Mamá, nosotros no, ¿verdad?”, recuerda Schreiner que dijo su hermano, mientras observaba el río Peene, repleto de cadáveres. “Todavía me acuerdo del agua enrojecida por la sangre. Sin esas palabras, estoy convencida de que mi madre nos habría ahogado a los dos”, asegura con la voz entrecortada esta mujer de 76 años.

 El caso de Schreiner no fue excepcional. Una ola de suicidios recorrió Alemania entre enero y mayo de 1945. No existen cifras exactas, pero los historiadores calculan que entre 10.000 y 100.000 personas tomaron esta decisión. Al quitarse la vida, era habitual que los adultos se llevaran también a sus hijos. Es lo que hizo Joseph Goebbels, ministro de Propaganda y canciller en los últimos días del III Reich, cuando él y su mujer, Magda, envenenaron a sus seis hijos.

Se ha escrito mucho sobre la inmolación de los líderes nazis. Además de Hitler, del que el próximo 30 de abril se cumplirá el 70 aniversario de su muerte, y de Goebbels, también se quitó la vida el jefe de las temibles SS, Heinrich Himmler. Pero hasta ahora no se había prestado demasiada atención a los ciudadanos de a pie que siguieron el destino de sus fanáticos líderes. Precisamente ese desconocimiento sobre la tragedia que vivieron miles de personas anónimas llevó al historiador Florian Huber a escribir Hijo, prométeme que te vas a disparar. El éxito del libro, que en dos meses ha vendido más de 20.000 ejemplares, ha sorprendido incluso al autor.

“Estudié historia y nunca había oído hablar de este episodio trágico. Un día, vi en un libro un pie de página que mencionaba la oleada de suicidios de los últimos meses de la guerra y decidí investigar”, explica en una cafetería berlinesa. Pero, ¿qué es lo que llevó a estos hombres y mujeres de a pie a pegarse un tiro, colgarse de un árbol o a tirarse al río más cercano? ¿Miedo por las represalias de los vencedores? ¿Fanatismo nazi? ¿O sentimiento de culpa por las tropelías de 12 años de nacionalsocialismo y seis de guerra? “Una mezcla de todos estos factores. También influyó un efecto psicológico que convierte el suicidio en algo contagioso, casi como una infección. Si ves que en esta cafetería todo el mundo empieza a matarse, a lo mejor te lo plantearías tú también”, responde.

“Mamá, nosotros no”, dijo el hermano de Schreiner al ver los muertos en el río
La epidemia suicida se extendió por muchos rincones de Alemania, ¿pero por qué afectó sobre todo a algunas zonas, como el este del país, y muy especialmente a lugares como Demmin? Huber desgrana la mezcla de circunstancias históricas y geográficas que convirtieron esa localidad en una ratonera de la que era imposible escapar. “Rodeada por tres ríos, forma una especie de península. En su huida, los jerarcas nazis dinamitaron los tres puentes existentes. Así que cuando llegaron los soviéticos, no podían seguir avanzando. Los soldados del Ejército Rojo llegaron el 30 de abril, deseosos de abandonar pronto Demmin para celebrar la fiesta del 1 de mayo”, explica.



Justo el mismo día en el que Hitler se pegaba un tiro en su búnker en Berlín, los soldados rojos quemaban Demmin y cundía el pánico. Los años de guerra, las ganas de revancha y la bebida que corrió esa noche fomentaban la violencia de los soviéticos. El resultado de este cóctel fue tremendo. Huber asegura que los ríos hicieron de cementerios durante semanas; y que los trabajos para sacar los cuerpos del agua se alargaron entre mayo y julio de ese año. “Los testigos recuerdan a gente colgada en los árboles por todas partes”, añade.

Una mezcla de fanatismo nazi, miedo y contagio explica la locura colectiva
El sufrimiento de los civiles alemanes durante la guerra —ya sean las violaciones de mujeres o los bombardeos de ciudades como Potsdam, del que esta semana se han cumplido 70 años— es un tema complejo. Es indudable que muchos inocentes padecieron las consecuencias, pero también este sufrimiento sirve de agarradero para los neonazis, que siguen tratando de confundir e igualar el dolor del pueblo agresor con el de los agredidos.

Eso mismo ocurre aún hoy en Demmin. Desde hace una década, cada 8 de mayo, día de la capitulación, un pequeño grupo de manifestantes cercano al partido de ultraderecha NPD recuerdan a las víctimas alemanas. “Durante los años del comunismo, este era un tema tabú. Nadie quería recordar las violaciones o crímenes cometidas por los soldados que nos liberaron del fascismo. Y ahora los neonazis también utilizan el dolor pasado para sus fines”, explica Petra Clemens, la directora del museo, rodeada de vestigios de la historia de la zona. En esta castigada ciudad del este alemán, el paro afecta al 17% de la población (un porcentaje altísimo para un país en el que la media está en el 6,9%) y el alcoholismo hace mella.

Demmin fue quizás el caso más extremo de locura colectiva que invadió al país en los primeros meses de 1945, pero no el único. En Berlín se registraron ese año 7.000 suicidios, de los que casi 4.000 se produjeron en el mes de abril. En su libro, Huber recoge testimonios de aquellos que asociaron a sus propias vidas el fin del nacionalsocialismo. Como el profesor Johannes Theinert y su mujer Hildegard, que comenzaron a escribir un diario en 1937, al año siguiente de casarse. La última entrada está fechada el 9 de mayo de 1945. “La crisis se acaba. Las armas callan”, anota Hildegard. Ese mismo día, Johannes disparó a su mujer y después a sí mismo. La última entrada del diario que alguien encontró tras su muerte decía: “¿Quién se acordará de nosotros, quién sabrá cómo hemos acabado? ¿Tienen estas líneas algún sentido?”.”




Esta nota me trajo recuerdos  de aquella época  durante la guerra por Malvinas.  Conocía a varios muchachos que estaban reclutados por el ejército en ese momento. Ninguno de ellos estaba en el frente, sino destacados en Buenos Aires. Verlos la primera vez que salieron con permiso me impactó. La imagen quedó vívida en mi memoria. Estaban enajenados. De las personas pacíficas que había conocido no quedaba nada, estos estaban todo el tiempo hablando de la guerra, de cómo matarían, cantando canciones que exaltaban la batalla y la muerte del otro.
No podía entender ese cambio,   esa efusividad siniestra me trastornaba, quitaba base a mi realidad.
Si estos muchachos que no habían disparado un solo tiro, que se hallaban muy lejos del frente,  estaban en  ese estado de euforia homicida, me costaba imaginar, y aún hoy no puedo, cómo serían aquellos que efectivamente se encontraban  en batalla, los que debieron dejar su  empatía  por el otro porque eso les impediría abrir fuego, los que vieron  morir a sus compañeros, los que sabían  que eran “ellos o nosotros”. De oficinistas, estudiantes, agricultores, convertidos en cazadores de hombres.

Los pueblos se enajenan como las personas, pueden salir a aclamar a los asesinos, a pedir por la liberación de Barrabás, pueden seguir al flautista de Hamelín que los llevará al precipicio. Lo seguirán cantando y bailando, felices de que él los guíe, sin que ellos quieran mirar el camino, sin ver hacia adelante. Llevados al borde mismo del abismo, no dudarán, darán la vida por él, o cuando menos, harán lo mismo que ven hacer. Seguirán adelante cayendo uno junto a otro.

La guerra es el estado de enajenación social mayor, no hay forma racional de comprenderla, podemos ensayar causas, pretextos, pero lo cierto es que ninguna satisface el horror desatado.
La guerra es consecuencia de un sistema, de un estilo de vida en el que la destrucción,  la construcción mental del enemigo, la división entre las personas, la violencia,  son vistas como formas de solución, de sacar del medio a quien le molesta, de obtener lo que deseamos.

El homicida no nace, lo hace un sistema social que no cuida la vida. Y como en el caso del flautista de Hamelin, hay personas encargadas de orientar este desarrollo, de guiar a la sociedad, a los grupos, a los pueblos hacia la destrucción.

La destrucción muestra su enajenación cuando se busca la muerte del propio hijo.
La muerte del hijo como acto de liberación, de no dejar ni siquiera la semilla en manos del vencedor, del que no debió jamás haber triunfado porque los superiores, los buenos, los merecedores de todo bien son siempre los de nuestro bando.
La muerte del hijo que desde tiempos bíblicos fue santificada en aquel Jesús colgado para tranquilizar el enojo paterno, demostrando que el hijo es una propiedad, un algo que puede ser ofrendado por la patria, por dios, por la nación, por la causa, por el movimiento, por el partido por …por….por….

El suicidio como supremo acto negador de la realidad. Se aceptaban vivos si eran vencedores, si llegaban a ser dueños del mundo, si demostraban claramente su superioridad,  como no fue así, prefirieron la muerte.

Hay una línea continua entre no aceptar al otro como alguien con derechos, como diferente, el maltrato y el abuso, hasta hacerme del poder, imponer mi voluntad y pensamiento, desacreditar o negar al otro, los campos de concentración, las torturas, el ataque a poblaciones civiles, la guerra, el suicidio, el filicidio. No son hechos separados, hay un continuo. No es posible quizá detener una guerra pero sí podemos detener nuestras palabras, nuestros actos, analizar los pensamientos, para no llegar al daño gratuito, y también saber ver cuando es el otro el que nos quiere lastimar o manipular.



No estamos condenados a la violencia, al maltrato, al malvivir, si nos sacamos esto de nuestra cabeza podremos encontrar las herramientas para cambiar.



*http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/17/actualidad/1429293787_627238.html


La mayoría de las IMAGENES han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.
Se puede disponer de las notas publicadas siempre y cuando se cite al autor/a y la fuente.



miércoles, 1 de abril de 2015

156 - ¿Por qué los hombres se van de putas?

156
¿Por qué los hombres se van de putas?

En mi entrada anterior les traje dos artículos sobre trata de personas, en esta oportunidad uno que habla directamente acerca de la causa por la que niñas y mujeres son captadas para ser prostituidas. Es de Octavio Salazar Hazte, Profesor Titular de Derecho Constitucional, Universidad de Córdoba, España, y se llama  ¿Por qué los hombres se van de putas



Octavio Salazar Hazte
Profesor Titular de Derecho Constitucional, Universidad de Córdoba
¿Por qué los hombres se van de putas?*
Publicado: 12/03/2015

“El pasado 10 de marzo se presentaron en la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Córdoba los resultados del estudio que con el título Masculinidades y consumo de prostitución en Andalucía, que ha realizado un grupo de sociólogos de la Fundación Iniciativa Social por encargo del Centro de Estudios Andaluces. En dicho estudio se recogen las opiniones de más de 40 hombres andaluces, de entre 18 y 70 años, consumidores de prostitución, y que han sido agrupados en cinco categorías: propietarios rurales, trabajadores manuales, empleados urbanos, jóvenes metropolitanos y homosexuales urbanos. De entre los resultados del estudio, cabe destacar que todos los participantes en los grupos de discusión, con independencia de su origen social, coinciden en señalar la necesidad sexual como innata a la condición masculina. En consecuencia, estiman que pagar por sexo es un acto social que no merece rechazo, aunque sí hay coincidencia en el rechazo tanto de la trata de personas como del abuso de menores. En todos los casos, el consumo de sexo de pago se vincula frecuentemente con celebraciones de ocio en grupo. Es decir, con la celebración de fiestas de hombres, en las que continúa siendo un elemento esencial la demostración y exaltación de la virilidad.

La importancia de este estudio, más allá de los argumentos que puede ofrecer al debate complejo en torno a la regulación o, en su caso, la abolición de la prostitución, reside en cómo desvela las causas estructurales que continúan alimentando un determinado entendimiento de la sexualidad marcado por las relaciones de género o, lo que es lo mismo, por las relaciones de poder que entre hombres y mujeres sigue estableciendo el patriarcado. De esta manera, hay una evidente línea de continuidad entre la permanente cosificación y sexualización del cuerpo de las mujeres tan presente en nuestra cultura y la consideración del consumo de sexo de pago como una expresión más de una virilidad que continúa respondiendo a los imperativos categóricos del hombre considerado sujeto activo e indiscutible titular del poder y la autoridad. Ahora bien, el salto cualitativo que se ha producido en las últimas décadas, como bien se puso de manifiesto en la mesa redonda que siguió a la presentación de estudio, y en la que intervinieron la profesora Rosa Cobo Bedía, el sociólogo coautor del informe Hilario Sáez y el que firma estas líneas, es la vinculación de dichas prácticas con una industria del ocio y la diversión, de carácter global, y que se apoya en los excesos del capitalismo neoliberal.

La prostitución vendría a ser la prueba más evidente de la estrecha conexión que existe entre patriarcado y capitalismo, la cual se ha visto reforzada en los últimos años por las lecturas neomachistas del primero y neoliberales del segundo. Una suma que, evidentemente, provoca un aumento dramático de la vulnerabilidad de las mujeres y, como demuestran todas las estadísticas, una más que evidente feminización de la pobreza. La visión acumulativa del placer, que con tanta insistencia nos subrayan los medios de comunicación y muy especialmente los mensajes publicitarios, se alía con una concepción de la masculinidad que continúa respondiendo a los esquemas del macho dominante y que provoca, entre otras consecuencias, que los chicos -y las chicas- más jóvenes reproduzcan esquemas tremendamente machistas en sus relaciones afectivas, y muy especialmente en su concepción de la sexualidad. Si a eso unimos la deficiente, por no decir ausente, educación que nuestros hijos e hijas reciben en esta materia, el resultado no es otro que la conquista de dicho espacio por las lógicas depredadoras de la pornografía, y la superación de los criterios éticos por la desregularización propia del mercado salvaje. De esta manera, y como bien señaló Rosa Cobo, en la prostitución confluyen los efectos perversos de tres sistemas de dominio: el patriarcal, el capitalista neoliberal y el racial-cultural. La conjunción de los tres prorroga la heterodesignación de las mujeres en virtud de las prácticas de dominio y opresión de los hombres, al tiempo que se naturaliza el ir de putas como se hace con la desigualdad.



El peso económico de los macroburdeles, de la industria pornográfica o de los anuncios de contactos que en muchos casos se han convertido en los salvadores de algunos periódicos en bancarrota, fortalece y reproduce las jerarquías de género. Es decir, mantiene y subraya el poderío de una masculinidad detentadora del poder, al tiempo que intensifica la negación de la autonomía de las mujeres y su devaluación en un orden social y económico en el que continúan siendo las más vulnerables entre los vulnerables. En consecuencia, no estamos hablando de un oficio, el más antiguo del mundo en palabras del patriarca, sino de una consecuencia a la que se ven abocadas muchas mujeres que lógicamente no son libres porque viven en un contexto de sumisión, al tiempo que continúa tratándose de una práctica social mediante la cual muchos hombres -uno de cada cuatro, según el estudio citado -reafirman su virilidad y mantienen la fantasía del eje binario control/sumisión para la que no necesitan otro pasaporte que el dinero.

Por lo tanto, y más allá de la complejidad jurídica y política que encierra una posible regulación de esta práctica, tal y como se apuntaba en la reciente, y discutible, sentencia de un Juzgado de lo Social de Barcelona, creo que la prostitución, como otras muchas expresiones de un orden cultural y político basado en el dominio masculino, no puede abordarse sin tener en cuenta las causas estructurales que la provocan y la alimentan. Unas causas que, insisto, tienen mucho que ver con los sistemas de dominación que se retroalimentan entre sí, el patriarcado y el capitalismo, y en los que los hombres gozamos de una posición privilegiada. Solo desde esta mirada de género, y teniendo muy presente la perspectiva liberadora y emancipadora que supone el feminismo, será posible encontrar salidas a algunos de los callejones en los que tantos millones de mujeres en el mundo se ven obligadas a renunciar a su autonomía y dignidad. Por ello, la pregunta que deberíamos empezar a plantearnos, además de no renunciar a la solidaridad con las mujeres que se ven abocadas a ejercer la prostitución, sería no solo por qué esas mujeres lo hacen sino también, y sobre todo, por qué sigue habiendo tantos hombres dispuestos a usar el cuerpo de ellas como si fuera una mercancía más.”



La visión machista tradicional, que también fija la dirección en la ciencia, se ha preguntado  acerca de los motivos que llevan a las mujeres a prostituirse. En el arte  sucede otro tanto, cuando se representa a la prostitución aparecen siempre mujeres ya sea en la pintura, en el cine, en la literatura. Esta visión hace recaer la acción en la mujer, y por lo tanto la sigue haciendo responsable de este hecho cuando sabemos que existe un sistema completo que sostiene esta violencia y obtiene ganancias importantes de ella, un sistema organizado y controlado por los hombres.
No se cuestiona la figura del “cliente”-prostituidor-putero porque, como dice este estudio, se considera normal que los hombres hagan uso de las mujeres, aquello de “seducida y abandonada” o “pájaro que comió voló” forman parte de esta cultura. Se considera como parte de la “naturaleza” del varón ser un depredador sexual, siempre al acecho de las víctimas inocentes, por eso es mejor que existan mujeres no tan inocentes, para que esta especie de  ciego instinto sexual viril sea satisfecho en ellas. Por eso, si es normal, no merece ser analizado, debe ser dejado en el limbo de lo irracional y como no formando parte de la historia y de las relaciones de poder sociales. Quizá esto este en el fondo del temor y dudas que despierta el abolicionismo de la prostitución, porque el temor radica en que harán los varones con ese instinto si desaparecieran las mujeres prostituidas, quizá se lanzarán a violar sin miramientos.
Este concepto hace de la sexualidad algo ajeno a la historia y la educación, como una entidad dentro de la persona que no puede ser encausada. No se la ve como un elemento más, y no el menos importante, de lo que constituye al sujeto humano, sometida a las condiciones sociales y pasible de modificación. Las religiones y las derechas al oponerse a la educación sexual quieren mantener esta idea, es la forma de crear un enemigo interno, la serpiente al acecho de la inocencia dentro de cada persona, es una manera de rompernos y dividirnos por dentro.


*Este post fue publicado inicialmente en el blog del autor
Fuente

http://www.huffingtonpost.es/octavio-salazar/por-que-los-hombres-se-va_b_6848252.html






lunes, 30 de marzo de 2015

155 - Trata de Personas

155
Trata de Personas

Algunos datos obtenidos de una nota del diario español El País*:

“Somchai regenta uno de los cientos de puestos callejeros de comida que hay en Samut Sakhon, una provincia limítrofe con Bangkok. En Tailandia, donde es frecuente que las viviendas carezcan de cocina, comer en uno de estos restaurantes al aire libre es un ritual diario muy extendido. Con lo que saca sirviendo platos que rondan los 40 bahts (algo más de un euro), Somchai se pudo comprar a Khalan. Le salió barata. No lo sabe con certeza, pero ella cree que su precio fue de unos 3.500 baths (100 euros).

Khalan fue esclava de Somchai (ambos nombres son ficticios) y su familia durante 10 meses. La compraron en 2011, cuando ella tenía 13 años. Pasó más de 300 días sin poder salir de la residencia familiar, donde la obligaban a realizar todas las tareas domésticas. Como, al parecer, no las completaba a la velocidad que sus dueños exigían, la castigaban golpeándole prácticamente a diario con un palo. Los días que era demasiado lenta o no hacía las cosas al gusto de la familia, se quedaba sin comer. Y, realizara sus faenas bien o mal, rápida o lentamente, su salario siempre era el mismo: ninguno.


Cualquiera con 100 euros en el bolsillo, un plato de comida extra (no todos los días) y la suficiente escasez de escrúpulos puede comprarse a una esclava doméstica en Tailandia. O un pescador al que explotar durante 19 horas al día. O una mujer (o niña) a la que prostituir en un local de alterne. O un trabajador para una cadena de montaje. O un obrero de la construcción. Decenas de miles de personas trabajan este régimen en el país, según las cifras más conservadoras. La trata en el Mekong (una subregión que comprende a Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia, Vietnam y la provincia china de Yunnan) es una maquinaria engrasada con la miseria de sus habitantes y alimentada por una ingenuidad que lleva a las víctimas a confiar en quienes les ofrecen una vida mejor, a menudo en el vecino rico de la zona, Tailandia, que es tanto destino como zona de paso hacia Malasia y Singapur.

El mecanismo es tan repetido como rudimentario. Un intermediario local, a menudo conocido por las víctimas, les habla de un trabajo legal, honrado y con una remuneración suficiente para vivir en el destino y mandar remesas de dinero a su familia. Los introducen ilegalmente en el país y los venden a empresarios o particulares por un importe que oscila entre los 100 y los 500 euros. El intermediario, por lo general, es solo una parte de un engranaje mayor, un comisionista que conecta a las víctimas con las mafias que comercian con ellos.
….
a las víctimas de trata no suele gustarles ahondar mucho en sus experiencias. Sus compañeras del albergue para jóvenes traficadas de Pakse (Laos) casi no se atreven a mirar a la cara de los visitantes occidentales, se limitan a sonreír y agachar tímidamente la cabeza.
….
Una de las principales trabas a la hora de dar soluciones al tráfico de personas es que las propias víctimas son reacias a reconocer que han sido tratadas. De cara a su comunidad, puede representar un estigma. Más allá de las secuelas psicológicas que acarrean (más de la mitad tiene problemas mentales tras ser liberadas, según el reciente estudio La salud de las personas traficadas: hallazgos de una encuesta entre hombres, mujeres y niños en servicios postráfico del Mekong), supone admitir un fracaso, con abusos sexuales y físicos de por medio en muchas ocasiones.”





Ahora algunos datos de Argentina

“¿Hay más o menos esclavitud sexual que antes?**
Autor: Editor NA el Sáb, 21/03/2015 -

Existen más de 21 millones de esclavos por trata en el mundo; En Argentina, 3 de cada 10 mujeres secuestradas por la trata sexual son menores.

Cada vez más femenina y más joven. En América, de México a la Patagonia, el 73% de las víctimas de trata son mujeres, destinadas principalmente a la esclavitud sexual. Y de la frontera de México con Estados Unidos hacia arriba, casi el 50% son varones, aunque crece la feminización, destinados a trata laboral, entregados por mafias de traficantes a mafias de tratantes (ligados entre ellos por los mismos intereses). Si vamos a nuestro país, 3 de cada 10 mujeres secuestradas por la trata sexual son menores, según datos de 2013 de la Unidad Fiscal de Asistencia para la Investigación de Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (UFASE) y el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP). Las menores son ocultadas y cuidadas “como un objeto preciado y de alta cotización".

La trata es el segundo negocio clandestino más rentable del planeta. Hasta 2012, decíamos que era el tercero, luego del narcotráfico y del tráfico ilegal de armas. Desde hace dos años, superó a éste. Rinde más vender mujeres que vender armas. Y nuestro país no está afuera, al contrario.

Es TRATA. Así, a secas, sin el agregado “de blancas”, porque agrede a varones y mujeres de todos los colores y procedencias. Genera alto rendimiento económico con bajo riesgo de sanción. Considera al ser humano un bien transferible y vendible de acuerdo con la oferta y la demanda. ¿Cómo funciona el negocio? De muchas maneras distintas.

Existen hoy más de 21 millones de esclavos por trata en el mundo (según el informe UNODC 2012 Report on Trafficking, OIT). Si focalizamos en los niños y niñas, la cifra asciende a unos 215 millones (UN-OIT), y más de la mitad, destinados a tareas de alto riesgo. El tráfico y trata sexual suma cada año unos dos millones más de víctimas, de las cuales, el 60% son niñas. Toma la forma de venta de mujeres, niños, niñas, hombres para trabajo esclavo, explotación sexual, sicariato, pornografía infantil; tráfico de migrantes entregados a tratantes, robo y tráfico de órganos (1% de la cifra total de trata, o sea, unas 20 mil víctimas anuales de robo de hígado, riñones, córneas, corazón y páncreas especialmente); producción de bebés para la venta, robo de óvulos, reclutamiento de menores con fines delictivos o como niños-soldado, servidumbre ligada a migraciones, matrimonio servil y formas análogas de explotación.



¿Y cómo se obliga a una mujer a ejercer trata sexual? Simple: los tratantes son aliados del miedo. Recurren a la amenaza, uso de la fuerza y otras formas de presión, violentas, no violentas, psicológicas y físicas. Captan a la víctima mediante rapto, fraude, engaño, abuso de poder y de la situación de vulnerabilidad, concesión de pagos y beneficios. Luego, la víctima es aislada, hambreada, violada reiteradamente; se le impide el acceso a cuidados médicos, descanso, a traductores propios cuando no conoce el idioma; se le quitan los documentos y teléfono móvil. Es lo que se llama aquí y en varios países período “de ablande”. Las golpean (en la cabeza, en las costillas, en los ojos, en el vientre; con puños, patadas, palos, alambres); las drogan, las amenazan con violar y matar a sus hijos -si los tienen-, a sus hermanas, hermanos, padres… Y más.

Informes de la UFASE y el INECIP corroboran que las víctimas de la trata en nuestro país son en un 73% mujeres. Y cada vez más jóvenes. Datos de 2012 constatan que la mayoría de las víctimas tienen hijos menores a cargo (utilizados por los tratantes como elemento de presión). En el 74% de los casos evaluados entre 2008 y 2012, se encontraban esclavizadas en wiskerías o prostíbulos. El resto de los casos, en departamentos privados.

Todos podemos hacer algo. Empecemos por hablar. Que esta esclavitud deje de ser silenciada y oculta.”


La prostitución, la trata de personas, el trabajo esclavo, los niños soldados o mendigos o hambrientos, son esa parte de nosotros mismos que no queremos ver, porque nos duele y también porque nos señala en nuestra vulnerabilidad,  porque mientras existan estos hechos de inhumanidad todos estamos en peligro.  Nos duele también porque señala nuestra parte narcisista, indiferente, todo aquello que podríamos hacer y no hacemos. Claro, esto solamente lo podemos decir quienes tenemos un camino claro y razonado, seguramente no lo escucharemos de los correctamente políticos, de quienes son buscadores de votos y tampoco de quienes levantan banderas según quien los financie. Ante estos temas la indefinición, el negarse a opinar, eso de “escuchar todas las voces”, es ya una opinión, es estar a favor de convertir a la persona humana en un elemento a usar según conveniencias.
De mi parte, fui y sigo siendo abolicionista.




*http://elpais.com/elpais/2015/03/17/planeta_futuro/1426613249_501088.html






jueves, 26 de marzo de 2015

154 - El peor silencio

154
El peor silencio

En el diario español El País se publicó una nota titulada “El peor silencio”* la que me ha resultado sumamente elocuente, aquí la dejo casi completa:

“El 25 de junio de 1942, cuando los ataques alemanes flaqueaban y la guerra se volvía indecisa, un diario conservador de Londres, el Daily Telegraph, publicaba una de las mayores primicias de la historia: “Los alemanes asesinan a 700.000 judíos en Polonia”, decía el título, y el artículo empezaba abundando: “Más de 700.000 judíos polacos han sido aniquilados por los alemanes en la mayor masacre de la historia del mundo. Además, han puesto en marcha un sistema de hambreamiento que, según admitieron los mismos alemanes, puede haber matado al menos otro tanto. Los más horribles detalles de este asesinato masivo, incluyendo la utilización de gas venenoso, fueron revelados en un informe enviado secretamente al señor Zygielbojm, representante judío en el Consejo Nacional Polaco en Londres, por un grupo activo en su país. Se tiene la fuerte sensación de que se debería actuar para impedir que Hitler cumpla su amenaza de que cinco minutos antes del final de la guerra exterminará a todos los judíos de Europa”.



La noticia, en dos columnas, incluía datos y detalles terribles: “Niños en orfanatos, pensionados en geriátricos y enfermos en hospitales han sido fusilados. En muchos sitios los judíos fueron deportados a destinos desconocidos y asesinados en los bosques cercanos. En Vilna, 50.000 judíos fueron ultimados en noviembre. El número total de los masacrados en este distrito ronda los 300.000”.

La noticia era una de las primerísimas informaciones sobre uno de los grandes hechos del siglo. Y, además, tenía la rara calidad de que podía servir para algo. La masacre estaba, entonces, sucediendo –varios millones más serían asesinados en los años siguientes–; saberlo podía llevar a intervenir. Pero el Telegraph la publicó, pequeña, perdida en la página cinco de un periódico que tenía sólo seis –y ningún otro medio la retomó. Pasarían años antes de que la humanidad decidiera horrorizarse por el Holocausto: en esos días no le daba la gana.

Así que el silencio era macizo. Sólo unos pocos intentaban romperlo, con riesgo de sus vidas. Lo contó el propio Telegraph hace unos días, cuando se cumplieron siete décadas del “descubrimiento” de Auschwitz: la información les había llegado a través de Szmul Zygielbojm; su esposa, Manya, y su hijo Tuvia seguían prisioneros en el gueto de Varsovia y allí murieron –abril de 1943– cuando los alemanes reprimieron la rebelión final. El 11 de mayo, en Londres, Zygielbojm se mató como último gesto de protesta; sabía que su denuncia no había tenido ningún efecto –y lo decía en su nota final: “La responsabilidad por el asesinato de la nación judía en Polonia recae antes que nada en los que lo están cometiendo. Pero indirectamente cae también sobre el conjunto de la humanidad, sobre los pueblos y los Gobiernos de las naciones aliadas, que hasta ahora no han dado ningún paso real para detener este crimen. Al mirar pasivamente cómo se asesina a millones de niños, mujeres y hombres indefensos, se han convertido en partícipes de esta responsabilidad”.



El Holocausto fue un momento excepcional de la historia. Ahora –dice el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon– sólo mueren ocho millones de personas al año por causas ligadas al hambre, y las guerras producen multitudes de refugiados y miles de migrantes se ahogan o se pierden buscando una vida más digna. No nos sucede, claro, a los que leemos estas líneas. Suelen ser otros, como eran otros los judíos. Y sus historias siguen saliendo en la penúltima página, cuando salen.”





Esos otros entonces judíos, esos otros que hoy palestinos, africanos lanzados al mar, son también los pueblos originarios que siguen siendo masacrados, los que son fumigados, los trabajadores esclavos de las grandes empresas que necesitan ganar más dinero, son también las niñas y mujeres prostituidas, los niños soldados y los muertos por la drogadependencia. Son esos otros que no tienen nombre ni fotografía, apenas cifras en algún informe como los niños que crecerán, si lo logran, discapacitados mentales por el hambre aún en nuestro país y también en el mundo,  son las mujeres  llevadas a la muerte por la penalización del aborto. Esas noticias hoy también son publicadas, conocidas, dichas de tal modo que sirvan como datos pero que sean incapaces de despertarnos y de generar un movimiento, una acción dispuesta a modificar todo esto.


El horror se vuelve cosa de todos los días, vendido como si fuera un proceso natural, algo así como la lluvia, sin que se nos diga quiénes son los responsables, quiénes son los que mueven los engranajes  homicidas.
Recuerdo a una madre que motivaba a su hijo para que comiera todo porque había chicos que no tenían para comer. Esa madre le ensañaba el egoísmo, la gordura mental que lo llevaría a la incapacidad de sentir con el otro, de compartir su dolor. Comamos, droguémosnos, compremos, paguemos en 12 cuotas, mandemos mensajes de texto y veamos todos los partidos de fútbol, al fin y al cabo, la vida es difícil y merecemos un entretenimiento.


El otro yo

Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.



*http://elpais.com/elpais/2015/03/09/eps/1425913290_289843.html