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viernes, 25 de mayo de 2018

195 - El putero: un hombre invisible


El putero: un hombre invisible

Hablamos de la demanda de prostitución en masculino porque en la inmensa mayoría de los casos son hombres, y es que cuando se analizan algunos fenómenos e instituciones sociales, a menudo la masculinidad no es tenida en cuenta como situación privilegiada y son sólo las "otras" a las que se analiza, se etiqueta, se estigmatiza, y a quienes se les exige transformación. En este artículo Beatriz Ranea pone el foco en el putero, en quién demanda la prostitución.
Beatriz Ranea  — Feminicidio.net — 17/4/2017

El hombre invisible al que hacía referencia H. G. Wells no absorbía ni refleja la luz y por tanto, se podía volver invisible a ojos de los demás. Algo así parece que ocurre con los hombres que demandan prostitución que pertenecen a ese género con el "don" de la invisibilidad en algunos debates y análisis.

Hablamos de la demanda de prostitución en masculino porque en la inmensa mayoría de los casos son hombres, y es que cuando se analizan algunos fenómenos e instituciones sociales, a menudo la masculinidad no es tenida en cuenta como situación privilegiada y son sólo las "otras" a las que se analiza, se etiqueta, se estigmatiza, y a quienes se les exige transformación. En lo que se refiere a la prostitución y la trata de mujeres con fines de explotación sexual, tanto en los estudios, los medios de comunicación, como en la cultura popular, prostitución tiende a identificarse únicamente con las mujeres dando lugar a un imaginario colectivo en el que prostitución aparece como sinónimo de prostituta, como si ésta encarnase en sí misma una institución tan compleja como es la prostitución.
 
Canadá penaliza al putero
No suele centrarse ninguna atención en el resto de actores que intervienen como la demanda, el proxenetismo, el Estado o la sociedad. En el caso de la demanda, Beatriz Gimeno sostiene que esta invisibilización "es en sí misma  consecuencia de una ideología determinada que produce  representaciones sociales y sexuales únicas y que ve  la prostitución como natural, y por tanto inevitable". En este sentido, el pensamiento crítico feminista ha de tratar de cambiar esas representaciones sociales y marcos de referencia patriarcales, preguntándonos a qué se debe, por ejemplo, que tanto desde medios de comunicación conservadores como progresistas se siga poniendo el foco únicamente en las mujeres, ocultando uno de los correlatos que las acompañan: el de los hombres que pagan por ello.

Hay un interés claro en invisibilizar a los demandantes porque cuando nos acercamos a la demanda de prostitución, es fácil observar como los puteros reproducen patrones de un modelo de masculinidad hegemónica, es decir, un modelo de "ser hombre" que se aleja del reconocimiento de la autonomía (sexual) de las mujeres. Para acercarse a la demanda, podemos acceder a los escasos estudios al respecto o a los foros donde éstos intercambian experiencias, opiniones, recomendaciones sobre las mujeres o los espacios de prostitución. Algunos ejemplos de comentarios encontrados en foros:
"Después del tiempo que lleva uno en este maravilloso mundo, ando buscando nuevas experiencias. Antes se veía alguna lumi embarazada pero ahora es difícil. Alguno puede facilitar información de dónde follar con una preñada de más de cinco meses en Madrid". (Usuario: daddy)

"Rumanita recién llegada, no habla español, muy servicial, entregada, se deja dedos: Esta acompaña amiga rubia mal teñida, esta rumana es castaña entregada al 100%, 20 21 años se deja meter 3 dedos en la vagina, mientras la chupa sin condón, mejor llevar guantes de látex, la tiras del pelo y la chupa más rápido y no dice nada, se deja. Lo mejor la corrida dentro de su boca, se lo trata todo y además con sonrisa incluida. 15€ chupar y tragar. Follar y tragar 20€". (Usuario: mortaldog)

"He estado en la glorieta más cercana a la avenida real de pinto, donde se ponen las rumanas, y había una que nunca había visto, morena y con unos tetones de impresión (...) Por 15 euros, solo follar sin chupar ni nada nos hemos ido (el precio lo ha puesto ella). Cuando estaba a punto de correrme me dice que pare que voy muy fuerte, total que empiezo a ir más despacio y claro, tardo más, todavía no me he corrido cuando la muy zorra ha cogido y se ha ido. Hija de puta como la vea la atropello, me la he tenido que pelar como un mono, y os aseguro que la he tratado bien, la he dicho que que bonita era, cuando me ha dicho lo de más despacio más despacio, que si donde, todo la he respetado y no ha durado ni 7 minutos la hija de la gran puta. Por favor, si alguien tiene pensado suicidarse, que antes la atropelle". (Usuario: tomaguarra)



Éstos son tan sólo tres ejemplos del proceso de deshumanización de la prostituta que realizan los puteros. Las prostitutas son representadas como mera corporeidad sin subjetividad. Las mujeres son percibidas cuerpos devaluados, también, a través del racismo (sexualizado) que se perpetúa en las relaciones prostituyentes.

Conviene invisibilizar a la demanda, además, porque con la invisibilidad de la demanda subsiste el poder de la fratría masculina sobre el que se sostiene la desigualdad estructural entre mujeres y hombres. Esa fratría que cierra reuniones de negocios en el prostíbulo; o que acude tras la cena de empresa; que celebra la despedida de soltero en un club; que se toma unas copas allí tras la reunión del partido o del sindicato; que celebra la victoria de su equipo; que hace chistes sobre "ir de putas"; que comparte experiencias de prostitución con sus amigos o en foros de internet... Como afirma Rita Laura Segato en referencia a esos clientes que acuden en grupo a la prostitución "es común que estos grupos tengan el burdel como el local para una confraternización entre hombres que incluye la celebración de acuerdos, alianzas, negocios y pactos” de los que se excluye a las mujeres. La fratría se erige sobre la invisibilidad de los privilegios de la masculinidad hegemónica, donde la mujer existe como instrumento para representar su hombría tanto en su autoconcepto como frente al grupo de iguales masculinos.

Los clientes de prostitución no han conseguido alterar el índice refractivo de la luz como lo hiciera Griffin en la novela de H. G. Wells, sino que hay un interés claro en invisibilizarlos como parte del entramado sociopolítico patriarcal donde lo que no se nombra, no existe. Cambiar el marco de referencia para abordar la prostitución, supone toda una revuelta feminista. 

Fuente
http://feminicidio.net/articulo/putero-hombre-invisible




lunes, 21 de septiembre de 2015

178 - De la víctima al victimario

178
De la víctima al victimario


Quienes han seguido estas columnas sabrán que mi postura es abolicionista de la prostitución, y por ende, de la trata de personas.
De manera simple significa que no estoy de acuerdo con ninguna forma de explotación y eso implica que tampoco de la explotación de las personas que, por las razones que fuere, se hallan en situación de prostitución. El abolicionista propugna la desaparición de esa forma de violencia y discriminación apuntando a las causas que la motivan. En esto nos diferenciamos del prohibicionismo que solamente condena sin modificar la realidad y del regulacionismo o reglamentarismo o como ahora se pretende, de la legalización de la prostitución, porque tampoco modifican en absoluto la realidad, son simples medidas reformistas que decoran la situación sin cambiarla, al contrario, al maquillarla tranquilizan a la sociedad y hacen creer que todo funciona adecuadamente.
 
Una mujer lavándose. Edgar Degas

Tengamos en claro que al hablar de explotación pensamos en dos formas, por un lado todos aquellos que obtienen beneficios económicos del cuerpo de las personas en prostitución, y por el otro, los que obtienen beneficios sexuales. En este caso el llamado “pago” no compensa porque el cuerpo de un ser humano no tiene precio.
La nuestra es una visión implicada, política, cultural y de derechos humanos.

Un dato que no es menor, el abolicionismo siempre ha abogado por una sexualidad libre, basada en el propio deseo y el placer propio y/o compartido, respetuoso de sí mismo, de su cuerpo y del otro/otra. Entendemos a la sexualidad como integrante de la personalidad y factor fundamental del propio crecimiento y de una vida sana y plena. La necesidad del pago excluye estas condiciones.

El abolicionismo es la única vertiente que ha profundizado en este tema y a sacado su mirada de la mujer como única responsable y causante del hecho para llevarla a todo un sistema social que pone a la mujer en ese lugar para obtener beneficios económicos y también, no en menor medida, sociales. No pensamos que se trate de hechos personales de los que cabría analizar las causas externas y las psicológicas. Sin negar su presencia decimos que estos elementos son trascendidos y también originados por la cultura en que se dan, por eso cabe incluir en el análisis conceptos patriarcales, económicos, filosóficos, antropológicos, etc.

Desde aquel inicio en Inglaterra del siglo 19 teniendo como centro a  Josephine Grey Butler hasta la fecha, este movimiento netamente humanista se ha extendido al mundo, se ha ido profundizando y enriqueciendo con perspectivas diversas.

Últimamente hemos logrado sacar de la zona oscura y de comodidad en que se hallaba al mal llamado “cliente”, conocido como prostituidor o, como me gusta designarlo: “putero”. Pues toda la acción prostituyente, incluida la trata de personas y el abuso sexual comercial infantil,  prostitución infantil, están dirigidas hacia él, en busca de su interés y satisfacción y a través de estas, de su dinero.  No existirían proxenetas ni mujeres prostituidas si no fuera por "el cliente", por esa figura que es quitada del centro de la escena dejando en ella solamente a la niña, a la mujer, la transexual.

En su accionar y en el lugar que se le otorga socialmente el hombre es considerado el actor, el sujeto activo,  promotor y dueño de la actividad prostituidora pero, extrañamente,  desaparece de los análisis, de los estudios académicos y aún de la visión penal.
El ocultamiento del putero sirve también  para hacer desaparecer la relación de poder y sometimiento entre el poseedor del dinero-falo y la/el desposeído, la realidad de la economía capitalista en clara evidencia.

La persona en prostitución desde un principio es quien debe y es mostrada, colocada en su desnudez ante la vista pública, no es ella la que esta invisibilizada, por el contrario,  es el putero quien está realmente quitado de la escena, sacado del pensamiento y la visión, guardado y protegido,  y de este modo su papel de dueño no es conmovido.

 
Groupe de quatre femmes nues.1895-1910.Foto Francois-Rupert Carabin

En el 2.011  la española Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP) presentó un estudio en el que reflejaba que el 39% de los hombres españoles –principalmente entre 35 y 55 años-  contrataron  alguna vez sexo mediante pago. España era seguida por Suiza con un 19% y Austria con el 15%.
¿Qué nos indican estas cantidades?
Estas cifras  nos dice que si bien la institución prostituyente se halla disponible todos los días de todos los años para cualquier hombre que quiera acceder a ella, los que sí lo hacen es un número limitado. Estos porcentajes, si bien muy elevados, al mismo tiempo nos están diciendo que existe un universo aún mayor de hombres que no acceden a la satisfacción sexual mediante pago. Esto debiera ser suficiente para acabar con la generalización que hace de todos y cualquier hombre un prostituidor efectivo  y nos permite realizar una primera diferenciación: no todos los hombres somos puteros.

Para el segundo Congreso Patagónico de Trata de personas y prostitución, en el que presenté una ponencia,  he consultado varios estudios, la mayoría españoles, los que muestran  que hay datos que se reiteran en relación al putero:

-la posición tradicional patriarcal a partir de la cual el prostituidor se considera justificado en su conducta.
-el capitalismo neoliberal que convierte a la sexualidad en un objeto más de consumo y entretenimiento.
-el prostituidor tendría como característica común la hostilidad hacia las mujeres y el deseo de tener poder sobre ellas.
-hay una continuidad entre el abusador sexual, incluyendo al pederasta,  y el prostituidor, el denominador común es la misoginia, lo que lleva a concluir que el acto prostituidor es un acto de violencia.

En base a todo esto creo que debemos tener en cuenta lo siguiente:

1-Es necesario hacer visible el sistema prostituyente en su totalidad incluyendo de manera especial al prostituidor. Debemos dejar de ocultar la cliente-putero que con el pago cree que disimula o borra su violencia.

2- Acabar con el mito de que los hombres biológicamente tienen una sexualidad desenfrenada y  que debe ser satisfecha por lo que la prostitución cumple un bien social.

3-Insistir en que el deseo sexual es parte de nuestra humanidad y que por lo tanto está sometido a las decisiones y aprendizajes de la persona. No es un ente que desde nuestro plano biológico nos compele, domina y  obliga.

4- Considerar que hay continuidad entre el abusador sexual y el prostituidor, el denominador común es la misoginia = la prostitución es violencia .

5-Prostitución, trata de personas, prostitución infantil, pederastía, pudiendo tener distintas características,  son parte de un mismo continuo de violencia.

Escena de fiesta en el Moulin Rouge. Giovanni Boldoni

6- Se debe  poner en consideración del público en general al sistema prostituyente en el que la función del dinero no es la paga por un servicio, sino la culminación del acto de humillación.

7- Es imperativo que se promueva el autocuestionamiento del varón en cuanto a su rol social en general, al modo como entabla las relaciones y resuelve los conflictos y al lugar que ocupa en relación a la mujer. Se debe educar desde la niñez y reeducar en la adultez a los varones desde la perspectiva de género y la resolución no violenta de conflictos.


8-Se debe educar  en el reconocimiento y valoración del propio sentir, incluido el placer, el respeto del propio cuerpo como también el de los otros. Es urgente una educación sexual integral desde la niñez y con una visión de género.




La mayoría de las IMAGENES han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.
Se puede disponer de las notas publicadas siempre y cuando se cite al autor/a y la fuente.



viernes, 7 de agosto de 2015





171
Pago doble sin preservativo







Hoy les traigo la ponencia que fue presentada en las Jornadas Abolicionistas de la prostitución y la trata de personas  de junio del 2015 en Santa Fe. Fue escrita por Raquel Disenfeld. Quizá no tengan presente su nombre porque es de esas personas que  dedican su esfuerzo a trabajar y no invierten energía buscando notas ni apareciendo en fotos de los diarios. Vive y trabaja allí donde los gobiernos y las fundaciones no están, en una zona poblada y muy pobre del gran Buenos Aires, sabe perfectamente y de manera directa de  qué  está hablando.


JORNADAS ABOLICIONISTAS DE SANTA FE 2015
PONENCIA de Raquel Elena Disenfeld

 "Pago doble sin preservativo"
Ellas eligen...
Reflexionando sobre prostituyentes, proxenetismo encubierto, autonomía y ecología social

"Pago doble sin preservativo"
Prostituyentes
Entra el cliente , sale el violador

El uso de las mujeres en la prostitución los actos que en ella son realizados, son la puerta en práctica, en el plano sexual, de una cultura y de un sistema de subordinación de las mujeres. En consecuencia, la violencia y la degradación, son condiciones inherentes a la sexualidad prostitucional.
Un prostituyente a quien se le negara un acto sexual particular o sin preservativo encontrará alguien que se someta a su demanda.
Y aunque no se someta el prostituyente hará con ella lo que quiera.
En esta frase queda claro quién pone las condiciones y el valor del dinero como carnada.
Esta frase sintetiza el rol prostituyente, su relación con la otreidad, y desnuda la subjetividad masculina en el terrorismo sexual, del cual el sistema prostituyente es su exponente más significativo.
El terrorismo sexual es el sistema en que se va perpetuando un sistema de dominación, de desigualdad, en que la sexualidad está ligada al poder, que es funcional al patriarcado y al capitalismo.
El prostituyente no distingue entre la prostitución forzada y la presentada como "libre”
Su demanda genera la oferta, su dinero es el combustible que permite la movilidad del sistema prostituyente.

Foto Salvador Batalla


MacKinnon se pregunta ¿si la desigualdad fuera intrínseca a las concepciones sociales de la sexualidad masculina y femenina, de la masculinidad y de la feminidad del atractivo heterosexual? Los incidentes de acoso sexual sugieren que el propio deseo sexual masculino puede ser excitado por la vulnerabilidad femenina...
Pareciendo que pueden los hombres aprovecharse, de modo que todos quieren y lo hacen.
El análisis del acoso sexual nos muestra que la relación sexual se da normalmente entre desiguales económica y físicamente
Barry relaciona todas las condiciones impuestas en que las mujeres viven sometidas a hombres: prostitución, violación marital, incesto padre-hija y hermano-hermana, mutilación genital.
Barry llama "perspectiva de dominio sexual" en el que el abuso sexual y el terrorismo de los hombres contra las mujeres son invisibilizados y naturalizados e inevitables.


Ellas eligen
Si esta en el prostíbulo, rige en el campo de concentración publicitado, la obediencia debida, el beneficio del proxeneta.
O sufrir las consecuencias, castigo físico, ablande. El cliente tiene razón.
Si es “autónoma”, y tiene que pagar el alquiler, o comprar remedios para ella o sus hijxs. O tiene deudas, o su precarización no le permite desestimar más dinero. Está enferma, cansada, no sabe si hay más clientes
Tanto que su respuesta sea negativa o afirmativa en su situación va a estar el miedo, de perder el cliente, o de poner en riesgo su salud, su vida, ante un embarazo no deseado, o una enfermedad de trasmisión sexual
En el caso que se negaran, igualmente el "cliente" puede no usar el preservativo o sacárselo o pagarle lo que quiera.
O irse ...
Respecto al uso de preservativo, es una manifestación de terrorismo sexual el desprecio por la salud de las niñez, adolescentes, y adultos, por los varones en los noviazgos ,en el matrimonio, en las parejas heterosexuales y homosexuales, en que prima el "vale todo", la omnipotencia de disponer el cuerpo del otrx, el placer hegemónico, unilateral.
En las relaciones asimétricas, varón -mujer, rico-pobre, en el amor romántico, desesperación, esposo-esposa, novio-novia. En el mito de la sexualidad incontenible del varón.
En el" no confías en mi o no puedo esperar, o acá mando yo o me voy con otra."
Las estadísticas sobre esta temática, dan prueba de las dificultades para negociar el uso del preservativo en todas las relaciones y en la vida cotidiana, por parte de las adolescentes y mujeres.
En un taller de un Encuentro  Nacional de mujeres una compañera decía "nosotras los cuidamos"
"Y le preguntamos  ¿"Ellos te cuidan"?

Foto: Salvador Batalla

Que la solución para satisfacer necesidades vitales en la actualidad, ya impulsada en los estereotipos de género sea el sistema prostituyente, que se quiera hacer pensar que las mujeres o personas en prostitución la eligen, como los  esclavos eligieran la esclavitud y por eso no hay que abolirla.
 Todo sistema de opresión, de colonización, se caracteriza en crear las condiciones para su continuidad a través de ideología de naturalización de la violencia, de culpabilizar a las víctimas y de hacerlas responsables de la situación padecida con el mito de la provocación, que les gusta, o que la eligen.
En el terrorismo sexual en que la violación, el desprecio a la vida de la niñez y de las mujeres, en que las que no se ven como personas con derechos, sino como  juguetes, posesiones, y las mujeres"sexo", objetos para ser consumidxs, en que una de cada tres niñas y uno de cada cinco varones sufrieron de abuso sexual, desde muy temprano prima la colonización, la subordinación, el ser el deseo o propiedad del otro.
Las consecuencias del abuso sexual, perpetrados por padres, hermanos, abuelos, por quienes eran los encargados de cuidar. Y sus consecuencias los embarazos en niñas, generalmente en el círculo familiar que llevan al abandono del hogar y a caer en el circuito prostituyente. No deja otra opción de supervivencia para ella y sus hijxs.
La falta de contención social, el terrorismo de la indiferencia, la falta de educacion, la marginalidad, la vulnerabilización por las violencias sufridas y la falta de alternativas a nivel social
Mientras el poder y el consumo se siga perpetuando a través de la subjetividad de la sexualidad prostituyente, y en la actualidad con la cultura de las nuevas sexualidades en que se la presenta como ámbito de la elección individual.
Los programas de prevención de HIV SIDA, imponían a las mujeres que querían participar, siendo los mismos además de una vía de prevención, una forma de generar ingresos fuera del sistema prostituyente,  el rol de promotoras de salud,  que se presentaran como "trabajadoras sexuales"
La cuestión del consentimiento, de la política de elección personal, reposa una la visión liberal occidental de los derechos humanos que eleva la voluntad y las elecciones individuales por encima de todos los derechos humanos y de toda noción de bien común (Barry,1995)

Foto: Salvador Batalla


Le pregunte a una compañera de Liberatorias, talleres para romper el silencio sobre el terrorismo sexual, luchar contra la impunidad, y facilitar formas de vida elegidas a nivel individual y colectivos.
¿Vos elegiste lo que viviste?
Ella respondió:
"Una no permite ser prostituta o esclavizada  porque quiere,  te agarran débil y vulnerable o con falta de ayuda o alimento
Eso me paso a mí con solo apenas años que estaba en malos momentos, con hambre, falta de alimento y ropa y en los negocios no te daban ningún pedazo de pan o algo hasta que apareció un hombre ofreciendo ayuda y me ofreció casa y comida y yo confié como tonta hasta que al tercer día me ocurrió lo que nunca pude imaginar, fue lo peor..."

Barry considera que el paradigma de la violación en que la victima de la agresión sexual es hecha responsable de su propia victimización lleva a la racionalización de otras formas de esclavitud en las que se dice que la mujer ha elegido su destino, lo ha adoptado pasivamente, o se lo ha buscado perversamente con su conducta ruda o procaz.
Por el contrario, sostiene Barry, "la esclavitud sexual de las mujeres está presente en TODAS las situaciones en las que las mujeres o las niñas no pueden  cambiar las condiciones de su existencia; donde al margen de cómo llegaron a esas condiciones, sea por presión social, dificultades económicas, error de confianza o ansia de afectos, no pueden salir; y donde están sometidas a violencia y  explotación sexual.
La colonización de las mujeres a través de la heterosexualidad obligatoria, simplifica la tarea del rufián y del proxeneta, y el incesto vivido en el hogar, la negación del mismo por parte de la madre, el acoso laboral y callejero, la ideología del amor romántico a través de los cuentos de la infancia. La identificación con lo masculino y su supremacía. El hacer propio los valores del colonizador lleva a participar en el proceso de la propia colonización y la del propio sexo, el no ver opciones o alternativas.

Proxenetismo encubierto
La cosecha de mujeres no se termina
Mientras que el petróleo, la minería, la venta de armas pueden terminarse como las guerras, la niñez, adolescencia y las mujeres se siguen reproduciendo, en esta etapa del capitalismo por la automatización, la agrotecnología, el número de desocupados y excluidos van en aumento
la subjetividad de la inmediatez, del consumo, del individualismo liberal, de la satisfacción inmediata, de la omnipotencia a través de la posesión, del disponer del otrx. La desigualdad en aumento a nivel cultural y económico, la tiranía del mercado, el reinado del capital ha transformado en el opio de los pueblos a la sexualidad. Sexualidad ligada al poder, androcéntrica, falocéntrica.
El sistema prostituyente a nivel de personas involucradas y de beneficio económico va en aumento.
La Organización Internacional de Trabajo lo necesita para reducir los índices de desocupación. Los estados para llenar sus arcas, y para tener entretenidos a sus gobernados, que mientras consumen y son consumidxs son afines al sistema
Las consecuencias del sistema prostituyente en las personas prostituidas no interesan, estamos en la era de la exclusión, de que impera el consumo y las personas son descartables .
Un padre en Corrientes puede hacer una habitación y explotar a su hija. Programas televisivos, cosificando a mujeres hay ganado el premio máximo de oro. Las suculentas ganancias de la pornografía, que genera adicción y los billones de la trata, incluida la de jóvenes rusas en Suecia, país que ha trabajado por el abolicionismo.
Familiares, novios, hasta gobiernos socialistas, estados, han estimulado el sistema prostituyente, pueblos de la República Dominicana, viven por las remesas que envían mujeres prostituidas, en su mayoría analfabetas.
Compañeros de escuela en CABA, extorsionan a sus novias, con las cuales se han sacado fotos en su celular, para que  si no sirven a sus amigos les muestran las fotos a sus padres, o que paguen con sus servicios la droga.

Foto Salvador Batalla


Incluimos en este proxenetismo encubierto el de dirigentes de asociaciones, pro- prostitución que reciben cuantiosas sumas de dinero por promover la reglamentación del trabajo sexual. Y que promueven asociaciones que cumplirán roles de proxenetismo encubierto y que además permitirán presentarse a prostituyentes y proxenetas como administradores, locatarios, encubriendo relaciones delictivas como comerciales, consensuadas, legales, perpetuando la impunidad y existencia de la explotación sexual y las violaciones de derechos.

Autonomía y Ecología Social

En 1936 un grupo de mujeres crearon en España Mujeres Libres con los objetivos de luchar contra la esclavitud que sufrían por la ignorancia, como trabajadoras y como obreras. Una de ellas en su libro "Entre el sol y la tormenta", Sara Berenguer dice que si no hubiera sido por la revolución, la lucha contra el franquismo. Ella hubiera caído en la prostitución, por la pobreza de su familia, por ser la mayor de varias hermanxs . Por las insinuaciones del dueño del taller de costura. La revolución le dio a ella y a otras mujeres la posibilidad de encontrarse con su rebeldía, con su poder hacer, de capacitarse, de aprender unas de otras, de realizar diferentes tareas. Se encargaron del transporte, de las fábricas, de la educación, de la Maternidad, de las granjas y en algunos lugares de las colectividades.
Ellas pensaban que la prostitución era la peor de las esclavitudes y ya lo manifestaron en el primer número de la revista de Mujeres Libres y en el proyecto que tenían de Liberatorios de la Prostitución. Algunos de sus objetivos eran:
1) Recibir  atención medica y psicológica de por vida en caso de que la necesitaran porque consideraban el daño que representaba el haber estado en situación de prostitución.
2) Poder aprender y estudiar algún oficio que eligieran para poder satisfacer necesidades vitales sin sufrir ninguna forma de opresión.
Algunas  que habían sido prostituidas llegaron a ser delegadas en las coletividades, integradas al trabajo colectivo.
No pudiendo continuar su proyecto por el franquismo. Nos dejaron su legado.
Entendían que la autonomía, la liberación de las mujeres se daban dentro de la comunidad, que había que capacitarse y prepararse ,y cuestionaban el fascismo y bregaban por un cambio social que respetara las autonomías y que podían como obreras estar con otros obrerxs y como mujeres, como grupo oprimido tenían que liberarse de las diferentes formas de opresión.
Las favoreció encontrar su poder crecer y realizar tareas que muchos de los varones estaban en el frente, el estar juntas les permitió aumentar la autonomía y concretar objetivos participando en actividades concretas y necesidades especificas como guarderías  volantes, iban a la casa de la compañera cuando estaba trabajando o en un mitin, cuidaban a lxs niñxs y concientizaban a laxs compañerxs.

Foto Salvador Batalla


Entendemos como autonomía; libertad, elección, alternativas, autorrealización, autoestima, sin gobierno ni imposiciones, dentro de una comunidad, de una sociedad, basada en el respeto y en el apoyo mutuo. Que la autonomía permite rebelarse, resistir, crear, expresarse, defender derechos. Y que es la manifestación de la plenitud y de la armonía
 A nivel ideológico. No dudamos del apoyo mutuo de muchas mujeres en situación de prostitución, y lo vemos todos los días. Si dudamos de que pueda haber autonomía con el prostituyente, cuando es prostituyente porque el elige lo que le va a hacer a la otra persona, por eso paga.
Cuando se quiere homologar la lucha de las trabajadoras sexuales con la del aborto y la de la orientación sexual, nos interesa señalar que ellas como personas tienen derechos y las abolicionistas siempre hemos defendido los derechos de todas las mujeres y como feministas autónomas, radicales, abolicionistas, luchamos contra toda forma de opresión. Pero no podemos ser cómplices del sistema prostituyente, proxenetas y prostituyentes que violan todos los derechos y que ellos designan quien va a ser prostituidas para su bienestar beneficio y negocio.
En la sociedad ecológica hay interacción, relaciones de interdependencia, respeto, equidad. Si el agua está contaminada, contamina a los animales, vegetales y personas. A mayor plenitud de cada individux , mayor armonía para el sistema
Puede que alguien proponga una elección para   una explotación minera, y tengan votos para realizarlo porque reporta ganancias al gobierno o da un trabajo momentáneo a los habitantes del lugar que se ven que pueden ser mas prósperos, y las consecuencias pueden ser que el agua o el aire este contaminado, poniendo  en riesgo la vida presente y futura de lxs habitantes, seria resultado de una elección  o de una opción de lxs necesitadxs, pero no es ecológica, no defiende la vida en su interrelación con la naturaleza, entre lxs humanos y animales
 Cuando Nerón quemo Roma, el "vale todo ", el individualismo liberal es destrucción no es autonomía.
Por eso cuando damos una charla sobre sexualidad "Decimos que aunque estemos una vez con una persona tenemos que cuidarla, respetarla", volviendo al título de esta ponencia .
El pensamiento de AMADH, que las llevo a separarse de la CTA ,en 2003,cuando se discutía o se impulsaba a decir que la" prostitución  es trabajo"
Ellas afirman:
                        "No podemos decir que es trabajo, no queremos que otras sufran lo que sufrimos nosotras"
Esta frase expresa autonomia, libertad, apoyo mutuo y solidaridad, es ecológica porque preserva el bienestar de otras personas, y no busca un interés inmediato, al contrario privilegia los derechos humanos ,va contra la corriente funcional al patriarcado y al mercado.
El sistema prostituyente es funcional al patriarcado y al capitalismo, parecería ser la única opción en este momento, no nos resignamos, bienvenidas las políticas públicas factibles bienvenidos los paradigmas de equidad a nivel de subjetividades y economía, relaciones, la autonomía, el apoyo mutuo, los cambios necesarios y deseados.
Finalizamos con las palabras de Lucia:
                                                                 "No a la esclavitud, no a la trata. Digamos sí a la libertad. Sí a la alegría. Sí a la lucha que somos todxs. Que vamos a poder."
                                                    
   Raquel Elena Disenfeld

Raquel Disenfeld, integra la Campaña Abolicionista, la Campaña Autogestiva contra el Abuso Sexual Infantil, Mujeres Libres. Coordina e impulsa Liberatorias, mujereslibres@hotmail.com

                                             Bibliografía

Adrienne Rich, Heterosexualidad Obligatoria y Existencia Lesbiana, Feminismos y Antipatriarcado. La Calder. Ediciones 2013. La Plata
Martha Ackelsberg, Mujeres Libres, El Anarquismos y la lucha por la emancipación de las mujeres. Virus editorial,2°edicion 2000,Imprenta Luna, Barcelona.
Cecilia Hofman, La prostitución un derecho humano?, articulo, la autora pertenece a la Coalición contra el tráfico de mujeres-Asia  Pacifico. Fuente abolicion de la  prostitucion.org. Publicado en Yo influyo 15/08/2006

 
Foto Salvador Batalla


Las imágenes han sido agregadas por mí, no aparecen en el texto original.
La mayoría han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.
En este blog las representaciones son afiches, pinturas, dibujos, no se publican fotografías de las personas en prostitución para no revictimizarlas; salvo en los casos en que se trate de documentos históricos.

Se puede disponer de las notas publicadas siempre y cuando se cite al autor/a y la fuente.








miércoles, 1 de abril de 2015

156 - ¿Por qué los hombres se van de putas?

156
¿Por qué los hombres se van de putas?

En mi entrada anterior les traje dos artículos sobre trata de personas, en esta oportunidad uno que habla directamente acerca de la causa por la que niñas y mujeres son captadas para ser prostituidas. Es de Octavio Salazar Hazte, Profesor Titular de Derecho Constitucional, Universidad de Córdoba, España, y se llama  ¿Por qué los hombres se van de putas



Octavio Salazar Hazte
Profesor Titular de Derecho Constitucional, Universidad de Córdoba
¿Por qué los hombres se van de putas?*
Publicado: 12/03/2015

“El pasado 10 de marzo se presentaron en la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Córdoba los resultados del estudio que con el título Masculinidades y consumo de prostitución en Andalucía, que ha realizado un grupo de sociólogos de la Fundación Iniciativa Social por encargo del Centro de Estudios Andaluces. En dicho estudio se recogen las opiniones de más de 40 hombres andaluces, de entre 18 y 70 años, consumidores de prostitución, y que han sido agrupados en cinco categorías: propietarios rurales, trabajadores manuales, empleados urbanos, jóvenes metropolitanos y homosexuales urbanos. De entre los resultados del estudio, cabe destacar que todos los participantes en los grupos de discusión, con independencia de su origen social, coinciden en señalar la necesidad sexual como innata a la condición masculina. En consecuencia, estiman que pagar por sexo es un acto social que no merece rechazo, aunque sí hay coincidencia en el rechazo tanto de la trata de personas como del abuso de menores. En todos los casos, el consumo de sexo de pago se vincula frecuentemente con celebraciones de ocio en grupo. Es decir, con la celebración de fiestas de hombres, en las que continúa siendo un elemento esencial la demostración y exaltación de la virilidad.

La importancia de este estudio, más allá de los argumentos que puede ofrecer al debate complejo en torno a la regulación o, en su caso, la abolición de la prostitución, reside en cómo desvela las causas estructurales que continúan alimentando un determinado entendimiento de la sexualidad marcado por las relaciones de género o, lo que es lo mismo, por las relaciones de poder que entre hombres y mujeres sigue estableciendo el patriarcado. De esta manera, hay una evidente línea de continuidad entre la permanente cosificación y sexualización del cuerpo de las mujeres tan presente en nuestra cultura y la consideración del consumo de sexo de pago como una expresión más de una virilidad que continúa respondiendo a los imperativos categóricos del hombre considerado sujeto activo e indiscutible titular del poder y la autoridad. Ahora bien, el salto cualitativo que se ha producido en las últimas décadas, como bien se puso de manifiesto en la mesa redonda que siguió a la presentación de estudio, y en la que intervinieron la profesora Rosa Cobo Bedía, el sociólogo coautor del informe Hilario Sáez y el que firma estas líneas, es la vinculación de dichas prácticas con una industria del ocio y la diversión, de carácter global, y que se apoya en los excesos del capitalismo neoliberal.

La prostitución vendría a ser la prueba más evidente de la estrecha conexión que existe entre patriarcado y capitalismo, la cual se ha visto reforzada en los últimos años por las lecturas neomachistas del primero y neoliberales del segundo. Una suma que, evidentemente, provoca un aumento dramático de la vulnerabilidad de las mujeres y, como demuestran todas las estadísticas, una más que evidente feminización de la pobreza. La visión acumulativa del placer, que con tanta insistencia nos subrayan los medios de comunicación y muy especialmente los mensajes publicitarios, se alía con una concepción de la masculinidad que continúa respondiendo a los esquemas del macho dominante y que provoca, entre otras consecuencias, que los chicos -y las chicas- más jóvenes reproduzcan esquemas tremendamente machistas en sus relaciones afectivas, y muy especialmente en su concepción de la sexualidad. Si a eso unimos la deficiente, por no decir ausente, educación que nuestros hijos e hijas reciben en esta materia, el resultado no es otro que la conquista de dicho espacio por las lógicas depredadoras de la pornografía, y la superación de los criterios éticos por la desregularización propia del mercado salvaje. De esta manera, y como bien señaló Rosa Cobo, en la prostitución confluyen los efectos perversos de tres sistemas de dominio: el patriarcal, el capitalista neoliberal y el racial-cultural. La conjunción de los tres prorroga la heterodesignación de las mujeres en virtud de las prácticas de dominio y opresión de los hombres, al tiempo que se naturaliza el ir de putas como se hace con la desigualdad.



El peso económico de los macroburdeles, de la industria pornográfica o de los anuncios de contactos que en muchos casos se han convertido en los salvadores de algunos periódicos en bancarrota, fortalece y reproduce las jerarquías de género. Es decir, mantiene y subraya el poderío de una masculinidad detentadora del poder, al tiempo que intensifica la negación de la autonomía de las mujeres y su devaluación en un orden social y económico en el que continúan siendo las más vulnerables entre los vulnerables. En consecuencia, no estamos hablando de un oficio, el más antiguo del mundo en palabras del patriarca, sino de una consecuencia a la que se ven abocadas muchas mujeres que lógicamente no son libres porque viven en un contexto de sumisión, al tiempo que continúa tratándose de una práctica social mediante la cual muchos hombres -uno de cada cuatro, según el estudio citado -reafirman su virilidad y mantienen la fantasía del eje binario control/sumisión para la que no necesitan otro pasaporte que el dinero.

Por lo tanto, y más allá de la complejidad jurídica y política que encierra una posible regulación de esta práctica, tal y como se apuntaba en la reciente, y discutible, sentencia de un Juzgado de lo Social de Barcelona, creo que la prostitución, como otras muchas expresiones de un orden cultural y político basado en el dominio masculino, no puede abordarse sin tener en cuenta las causas estructurales que la provocan y la alimentan. Unas causas que, insisto, tienen mucho que ver con los sistemas de dominación que se retroalimentan entre sí, el patriarcado y el capitalismo, y en los que los hombres gozamos de una posición privilegiada. Solo desde esta mirada de género, y teniendo muy presente la perspectiva liberadora y emancipadora que supone el feminismo, será posible encontrar salidas a algunos de los callejones en los que tantos millones de mujeres en el mundo se ven obligadas a renunciar a su autonomía y dignidad. Por ello, la pregunta que deberíamos empezar a plantearnos, además de no renunciar a la solidaridad con las mujeres que se ven abocadas a ejercer la prostitución, sería no solo por qué esas mujeres lo hacen sino también, y sobre todo, por qué sigue habiendo tantos hombres dispuestos a usar el cuerpo de ellas como si fuera una mercancía más.”



La visión machista tradicional, que también fija la dirección en la ciencia, se ha preguntado  acerca de los motivos que llevan a las mujeres a prostituirse. En el arte  sucede otro tanto, cuando se representa a la prostitución aparecen siempre mujeres ya sea en la pintura, en el cine, en la literatura. Esta visión hace recaer la acción en la mujer, y por lo tanto la sigue haciendo responsable de este hecho cuando sabemos que existe un sistema completo que sostiene esta violencia y obtiene ganancias importantes de ella, un sistema organizado y controlado por los hombres.
No se cuestiona la figura del “cliente”-prostituidor-putero porque, como dice este estudio, se considera normal que los hombres hagan uso de las mujeres, aquello de “seducida y abandonada” o “pájaro que comió voló” forman parte de esta cultura. Se considera como parte de la “naturaleza” del varón ser un depredador sexual, siempre al acecho de las víctimas inocentes, por eso es mejor que existan mujeres no tan inocentes, para que esta especie de  ciego instinto sexual viril sea satisfecho en ellas. Por eso, si es normal, no merece ser analizado, debe ser dejado en el limbo de lo irracional y como no formando parte de la historia y de las relaciones de poder sociales. Quizá esto este en el fondo del temor y dudas que despierta el abolicionismo de la prostitución, porque el temor radica en que harán los varones con ese instinto si desaparecieran las mujeres prostituidas, quizá se lanzarán a violar sin miramientos.
Este concepto hace de la sexualidad algo ajeno a la historia y la educación, como una entidad dentro de la persona que no puede ser encausada. No se la ve como un elemento más, y no el menos importante, de lo que constituye al sujeto humano, sometida a las condiciones sociales y pasible de modificación. Las religiones y las derechas al oponerse a la educación sexual quieren mantener esta idea, es la forma de crear un enemigo interno, la serpiente al acecho de la inocencia dentro de cada persona, es una manera de rompernos y dividirnos por dentro.


*Este post fue publicado inicialmente en el blog del autor
Fuente

http://www.huffingtonpost.es/octavio-salazar/por-que-los-hombres-se-va_b_6848252.html






sábado, 7 de junio de 2014

106 - Putero 2

106
Putero 2

Sigamos viendo un poco más de cerca a este sujeto que llamamos putero, o sea el que paga por satisfacerse sexualmente en el cuerpo de otras personas.

No es necesario profundizar demasiado para conocer qué se halla en el fondo de su  psíquis. Si sacamos los mitos y excusas que rodean a este tema, en lo más hondo nos encontramos con la misoginia, el odio hacia las mujeres. Este  no aparece abiertamente, se deja ver  de manera indirecta en todo el entramado de la prostitución y en el acto prostituidor mismo en que la mujer-persona es destruida. Esta destrucción no es solamente en la fantasía del putero sino en el modo de acercamiento a la mujer y en la consumación de la relación sexual, además de las consecuencias físicas, psíquicas y sociales que acarrea: el promedio de vida de las mujeres en prostitución es inferior  a la media poblacional, el de las travestis es aún menor,  y las enfermedades y daños psicológicos y psiquiátricos pueden ser muy graves así como la estigmatización y segregación social. Para poder tolerar los reiterados abusos pagos diarios y la angustia que esta actividad les produce, en casi todos los casos se recurre a las drogas, llegando de ese modo a la adicción.
Sabemos que muchas mujeres, niñas y travestis en situación de prostitución son golpeadas, quemadas con cigarrillos, cortadas, abusadas de manera extremadamente violenta, incluso asesinadas.
 Un detalle importante del que casi nunca se habla y que está demostrando esta misoginia: el pagar a niñas para satisfacción sexual o la trata de personas. A muchos prostituidores no les interesa que sea una niña, que recién este creciendo, al contrario, están dispuestos a pagar más para obtener eso, aún sabiendo el daño que les causa. Tampoco les interesa que esa mujer que tienen delante sea una víctima de trata de personas, ellos no preguntan, ellos no se meten. En muchos casos la misma víctima les ha advertido de su situación, cosa que ellos rápidamente han olvidado.



La sociedad tiende a convertir todo en espectáculo, en entretenimiento. Ya no se trata de pan y circo, está quedando solamente el circo y esta es la excusa a la que más se recurre, una forma de de dar alguna pátina razonable a la violencia.
Hoy toda nuestra sociedad está girando en torno al entretenimiento. Por los mismos medios se nos impele a la explotación del trabajo y luego al divertimento. Este último cuanto más vulgar, más básico, mejor. Esto no es inocente, la idea es que no se llegue a pensar, que las imágenes inconexas, las partes de los cuerpos, las peores formas del arte sean usadas para el atontamiento general.  Para este esquema social la persona en prostitución también es un juego, algo con que puedo divertirme y desde el poder, una herramienta de sometimiento.

La visión de la prostitución y del putero está cambiando en el mundo, ya se está perdiendo la idea patriarcal, machista, que autoriza al ejercicio de la violencia. Un ejemplo es la ley sueca de violencia hacia la mujer dentro de la cual se halla la penalización del putero-prostituidor.  Esta ley rápidamente está siendo adoptada por otros países.  El varón que va de putas ya no es premiado, sino que ahora es considerado como alguien que merece el castigo de la ley. No es a la persona en prostitución a la que se pena, ella es considerada una víctima, es a quien paga para usarla al que se le aplican sanciones. Ello redujo notablemente la prostitución y la trata de personas en Suecia.
Pero como todo lo penal, esto no resuelve el problema, en todo caso únicamente podría llegar a contenerlo. Solamente políticas públicas sostenidas dirigidas a una educación sexual integral con visión de género puede producir los cambios sociales necesarios. El varón debe comprender que la mujer, la mujer trans, incluso otro hombre, no son objetos para su satisfacción, sino pares en dignidad.

Algo que no debemos olvidar es que alrededor de este personaje, del putero, se monta todo el vil negocio de la prostitución y de la trata de personas.  Es porque estos varones buscan, promueven, ponen su dinero para tener mujeres y niñas disponibles,  que existen otros varones y también mujeres, dispuestas a organizar burdeles o la prostitución callejera.  Por eso la consigna que  dice


sin clientes no hay prostitución
sin prostitución no hay trata










Es necesario un cambio profundo de la constitución de eso que llamamos varón. Desde el nacimiento mismo se les debe educar en el respeto a su propio cuerpo, en el reconocimiento de sus necesidades, sus deseos y el placer corporal, seguramente si pueden hallar esto en ellos mismos también podrán reconocerlo en las otras personas y esto les alejará de la violencia. Una educación sexual debe implicar esto y la pérdida del temor a quien es diferente, corporal o psicológicamente, incluso  debe llevarlos a perder el temor a sus propias sensaciones.
Sobre todo debe proporcionar un modelo de respeto hacia sí mismo y hacia  la otra persona, reconocer  su diferencia, aceptar que cuando dice “no” es no.
La sexualidad no hace daño a nadie, todo lo contrario, es un elemento importante que nos  completa en orden a una vida sana y plena. Son las represiones, los estereotipos, los temores, los mandatos los que nos separan y nos dañan.


Esta noche me emborracho

Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada
salir de un cabaret, flaca, dos cuartos de cogote
y una percha en el escote bajo la nuez
chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando
su desnudez, parecía un gallo desplumao
mostrando al compadrear el cuero picoteao
yo que sé cuando no aguanto más
al verla así rajé, pa` no llorar.

Y pensar que hace diez años fue mi locura
que llegué hasta la traición por su hermosur
que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura donde yo perdí el honor
que chiflao por su belleza le quité el pan a la vieja
me hice ruin y pechador
que quedé si un amigo, que viví de mala fe
que me tuvo de rodillas
in moral, hecho un mendigo cuando se fue.

Nunca soñé que la vería en un resquiesca in pache
tan cruel como el de hoy
mire si no es pa´ suicidarse, que por ese cachivache
sea lo que soy

fiera venganza la del tiempo
que le hace ver de cerca lo que uno amó
este encuentro me ha hecho tanto mal
que si lo pienso más termino envenenao
esta noche me emborracho bien
me mamo bien mamao pa` no pensar.


Él la ve sola, marchita, gastada,  deteriorada.
Esta noche me emborracho. Agustín Riccardi

 A él le parece un cascajo y le duele haberla “amado”
¿amado?

La ve flaca, dos cuartos de cogote y una percha en el escote bajo la nuez.

La ve chueca, vestida como jovencita, teñida y coqueteando  su desnudez.

Le parece un gallo desplumado, una reja oxidada, una pintura saltada que deja ver el picoteo, los huecos que el daño  lastimó.

Y se conduele de sí mismo, no entiende como pudo haber amado ¿amado?, cómo pudo caer tan bajo por la maldad de esa mujer.

Y como antes, recurre a sus amigos, a quienes  pueden comprenderlo, porque esto es cosa de hombres, de varones.
Y les predica su dolor y les promete embriagarse para escapar de esa visión.

No hay nada fuera del putero, él cree que amó, que lo hizo por ella, cree que sufre.
No se hace cargo, no es capaz de reconocer en ella su propia imagen, aquello que él mismo ha creado cada vez que la tocaba, cuando pagaba.

Siempre es él, su amor, su dolor, su tristeza, su visión, sus ojos volcados irremediablemente hacia un adentro mentiroso en el que se arma como único protagonista de una novela.

Incapaz de sentir, de entender el dolor y la soledad de esa mujer que él y otros han construido cuidadosamente con cada acto prostituidor, con cada humillación, con cada uso y abuso.

Y se revuelca en su propia autoconmiseración  “este encuentro me ha hecho tanto mal  que si lo pienso más termino envenenado”

Esta noche me emborracho bien, me mamo bien mamado para no pensar”.  No hay nada que pensar, no hay que pensar porque esta todo como debe ser,  el padre de familia, que la mira desde la distancia, amparado por su traje de bancario, de oficinista,  y ella ahí, recibiendo el pago que su vida justificadamente le propina.
No hay nada que pensar, todo es como debe ser, como si él no tuviera nada que ver, como si fuera extraño a esa escena, como si ser putero, prostituidor, no fuera hacer algo, no fuera golpear en la cara, en el vientre, no fuera escupir arrojar su semen contra aquel cuerpo, aquellos cuerpos. Insulto fluido veneno
Ellas son solamente eso, algo que nunca valió la pena, por eso él siempre volverá a su hogar, a sus hijos a recargarse  lo bueno de este mundo.

Sin clientes no hay prostitución
Sin prostitución no hay trata










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