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sábado, 22 de octubre de 2022

196 - Patriarcado y cumbia

 196 - Patriarcado y cumbia

 

Mucho ya se ha escrito y seguramente se seguirá escribiendo sobre el sistema patriarcal y la violencia hacia las niñas y mujeres y disidencias. Incluso ya hay cátedras universitarias con esta orientación. Esto significa un gran avance que indudablemente es debido a la acción conjunta de miles de mujeres luchando por su vida y dignidad.

Cualquier persona interesada en este desarrollo puede acceder a libros y  artículos  publicados también en internet. Lo difícil no está en esas lecturas sino en lo que es fundamental, en el vivir cotidiano. Es ahí donde el patriarcado está presente, donde se enraiza, crece y sigue dañando a mujeres y hombres.

Toda nuestra cultura está construida teniendo como una de sus columnas a este sistema por eso debemos encontrarlo en cualquiera de todas nuestras actividades, aún las más simples, en los divertimentos, en la música y el baile.

Podría tomar muchos ejemplos, en este momento tengo presente un estilo de  música que se tiene por popular, sea lo que fuere que se quiera significar al llamarla de este modo, y que es escuchada, cantada, bailada por grandes sectores de la sociedad, me refiero a la cumbia. Recuerdo a un grupo de músicos argentinos, más precisamente de la provincia de Santa Fe, Los Palmeras. Un par de letras de sus canciones ilustrarán la forma por la que la violencia hacia las mujeres es enseñada, publicada, promovida. A través de la música es normalizada llevando a la identificación con los personajes que en las letras aparecen.  Tengo en claro que este grupo no representa a todos los otros de este género musical. 

Esta violencia no es expuesta como tal, y eso lo veremos en unos pocos ejemplos, sino como algo natural, lúdico, como un ejercicio que a todo hombre corresponde imitar.

“Tú me abandonaste sin razón 

Y me lastimaste sin piedad 

Ahora, yo te digo lo que sos

Eres mentirosa, traicionera y yo te digo así 

Perra, perra, tú me abandonaste como a un perro 

Perra, ojalá te vayas al infierno 

Perra, tú me abandonaste como a un niño 

Perra, por eso yo ahora te digo así 

 

El título no es precisamente una pieza poética: Perra.

 

¿Qué hizo esta mujer para merecer ser tratada así? Simplemente no sentir lo que este señor querría que sintiese, simplemente alejarse para seguir ambos su vida. Entender esto para el machista es casi una proeza, no puede concebir la libertad en la mujer, que ella sienta y que además sea dueña de su sentimiento y lo haga valer.

Esta letra enseña que los hombres deben desconfiar de las mujeres, que son engañosas, mentirosas, traicioneras, en definitiva “perras” siempre dispuestas a hacernos daño. Que son capaces de actuar “sin razón”. Volvemos a un tópico cultivado cuidadosamente por el patriarcado: la mujer es un ser irracional.

Es precisamente en este punto donde el patriarcado muestra lo que quiere ocultar, el temor que los machistas tienen a las mujeres en cuanto depositarias de amor, en cuanto seres libres que con su partida o no sintiendo lo que el hombre desea,  pueden ser causa de dolor. Sufrimiento no solo por lo amoroso sino también por el narcisismo herido.

El machismo sin quererlo, enseña que los hombres somos débiles, somos como “un niño” y esto también es peligroso, por un lado porque tiende a la mujer la trampa de consentirnos porque “somos como niños”, por el otro la culpa por el posible dolor que nos puede causar con su distancia, y también nos enseña a los varones que no merecemos ese trato, que está bien  que nos resistamos y defendamos porque somos como niños, porque somos tiernos e inocentes en nuestros sentimientos amorosos y por eso ellas deben, indudablemente, corresponderlos.

“Me abandonaste” “me lastimaste” es la queja infantil, no es el texto de un hombre capaz de aceptar y  vivir su dolor hasta que cicatrice. Es desde esta muy peligrosa y falsa posición de niño con odio que puede llegar a matar.

El patriarcado no mira al  hombre, no lo cuestiona, se dirige hacia la mujer a la que construye desde esta misma mirada, la califica y destruye como persona humana.

Esta otra canción la llama “víbora”

 

“como toda serpiente arrastraste el silencio 

y al final la traición ha golpeado mi espalda, 

yo te juro confiado que no lo esperaba 

 

Víbora, 

te irás, en busca de otro, al que lastimar 

antes de marchar, fíjate en la marca que me dejaras, 

que no se borrará”

 


Nuevamente ella es la mala, la que se mueve en función de causar daño al hombre confiado, amoroso, indefenso, la que al final   “te irás, en busca de otro, al que lastimar”. Una vez más se reitera el mismo argumento, en definitiva, el mito inaugural de nuestra cultura occidental y cristiana, el de Adán y Eva, él inocente y confiado, ella la serpiente que seduce y lleva al pecado.

El hombre queda en el lugar del sentimiento, ella en el de la traición y el daño, porque, según Los Palmeras, ella se guía  solamente por su instinto maligno, se va “en busca de otro al que lastimar”. No puede aceptar que ella encuentre otro a quien amar porque eso lo sacaría del lugar de víctima y lo pondría en el lugar de oponente. Ese otro será visto como el rival, el que tiene seguramente otras posibilidades de las que carecería el “abandonado”. El golpe al narcisismo es terrible, se puede tolerar cualquier cosa menos que ella se entregue a otro hombre, que lo disminuya ante la mirada del rival, por eso aquello de “serás mía o de nadie” que puede llevar incluso a matar.

Le dice “víbora”. El hecho mismo de calificar a alguien llamándola como un animal, más allá de la valoración personal que cada uno tenga en relación a estas personas no humanas, en nuestra cultura representa deshumanización, desprecio, calificación de irracional e incapaz de gestos humanos. Llamar a la mujer “perra” o “víbora” implica este acto de violencia extrema por cuanto busca sustraerla de su ser persona.

 

En otra letra aparece claramente su papel de Eva seductora, provocadora de machos. Se niega el contexto, que es una música creada por hombres, cantada y tocada por hombres, y que la forma de bailar también fue ideada por hombres para su propia excitación colocando a la mujer en el lugar que ellos quieren, antes que seductora, objeto para la satisfacción masculina.

 

“Esa nena lo menea despacito, despacito, 

suavecito, suavecito se acaricia el pompón 

tiene cara de nenita 

mientras baila te lo agita 

y mueve la cinturita 

esperando el sol 

ypa colmo la pollera 

se le baja se le sube se le sube se le baja 

mientras mueve el pompón 

de toda esa nenita que se mueve y que se excita 

que se excita y que se agita”

 

El título de esta pieza no deja ningún lugar a dudas: El pompom.

 

Este texto puede servir como un pequeño manual de los gestos para la excitación del hombre, lo que este está esperando que la mujer haga para atraerlo y encenderle las hormonas, pero claro, siguiendo el mito, pone en ella su propio deseo como si ese baile fuera una especie de exhibicionismo de la satisfacción solitaria de esa mujer.

Un detalle que es fácil dejar pasar y ahí está precisamente una de las claves de cómo el patriarcado, de cómo la violencia hacia las mujeres, cómo el abuso se naturalizan: “tiene cara de nenita”.

 

Esa apariencia “cara de nenita” nos remite a lo que en otra letra no tienen ninguna reserva en hacer público. Esta falta de límite, la seguridad de que su declaración no implicará sanción social alguna, sino, al contrario, que será entendida y aceptada por el público, indica la vulnerabilidad a la que se hallan expuestas las niñas y el fondo abusador que implica el machismo.

En Quisiera volver, Los Palmeras dicen:

 

“¿Qué será que, por las noches, ya no puedo ni dormir?

¿Qué será que, cuando callo, yo me acuerdo más de ti?

¿No te das cuenta, mi niña, lo que has hecho de mí?

Me encerraste entre tus rejas y ya no logro salir

Será porque eres pequeña, la vida nos enseñó

A adorar las cuatro letras de una palabra llamada amor

Solo son 14 años que a tu vida ha dado Dios

Para poder comprender lo que sufre un corazón

(Quisiera volver)

A tus brazos, a pedirte una vez más

(Que seas mi mujer)

Por favor, pequeña mía, escúchame

(Escúchame)”

 

Acá no hay lugar a dudas, a interpretaciones, se dirige a una niña, “mi niña”, de 14 años, “será porque eres pequeña”.

Aún “pequeña” como  Lolita, es la causante del infortunio del sufriente varón: “lo que has hecho de mí? Me encerraste entre tus rejas y ya no logro salir”

 

Nada hay encubierto, no hay disfraz alguno para disimular lo que se desea. Eso que busca, eso que pretende, en la mayoría de los países, es un delito, es llamado pedofilia. El sujeto es un criminal pederasta.

“(Quisiera volver)

A tus brazos, a pedirte una vez más

(Que seas mi mujer)”

 

Las letras hablan de quienes las escribieron y las replican en este caso cubiertas por la música y envueltas en un clima de diversión no tan inocente, y también nos hablan de aquellos que las escuchan y repiten, de la cultura de una sociedad, o si se prefiere de una parte importante de ella.

 

No debe extrañar a nadie que siendo coherentes con esta construcción estereotipada de lo que se espera de una mujer, este mismo grupo musical, Los Palmeras, haya dedicado, con el pretexto de ser un campeón deportivo, una canción homenaje a un feminicida, a un hombre que asesinó a su pareja y trató de hacer pasar ese crimen como un accidente, el boxeador Carlos Monzón.

Alberto B. Ilieff

 

 

 

viernes, 25 de mayo de 2018

195 - El putero: un hombre invisible


El putero: un hombre invisible

Hablamos de la demanda de prostitución en masculino porque en la inmensa mayoría de los casos son hombres, y es que cuando se analizan algunos fenómenos e instituciones sociales, a menudo la masculinidad no es tenida en cuenta como situación privilegiada y son sólo las "otras" a las que se analiza, se etiqueta, se estigmatiza, y a quienes se les exige transformación. En este artículo Beatriz Ranea pone el foco en el putero, en quién demanda la prostitución.
Beatriz Ranea  — Feminicidio.net — 17/4/2017

El hombre invisible al que hacía referencia H. G. Wells no absorbía ni refleja la luz y por tanto, se podía volver invisible a ojos de los demás. Algo así parece que ocurre con los hombres que demandan prostitución que pertenecen a ese género con el "don" de la invisibilidad en algunos debates y análisis.

Hablamos de la demanda de prostitución en masculino porque en la inmensa mayoría de los casos son hombres, y es que cuando se analizan algunos fenómenos e instituciones sociales, a menudo la masculinidad no es tenida en cuenta como situación privilegiada y son sólo las "otras" a las que se analiza, se etiqueta, se estigmatiza, y a quienes se les exige transformación. En lo que se refiere a la prostitución y la trata de mujeres con fines de explotación sexual, tanto en los estudios, los medios de comunicación, como en la cultura popular, prostitución tiende a identificarse únicamente con las mujeres dando lugar a un imaginario colectivo en el que prostitución aparece como sinónimo de prostituta, como si ésta encarnase en sí misma una institución tan compleja como es la prostitución.
 
Canadá penaliza al putero
No suele centrarse ninguna atención en el resto de actores que intervienen como la demanda, el proxenetismo, el Estado o la sociedad. En el caso de la demanda, Beatriz Gimeno sostiene que esta invisibilización "es en sí misma  consecuencia de una ideología determinada que produce  representaciones sociales y sexuales únicas y que ve  la prostitución como natural, y por tanto inevitable". En este sentido, el pensamiento crítico feminista ha de tratar de cambiar esas representaciones sociales y marcos de referencia patriarcales, preguntándonos a qué se debe, por ejemplo, que tanto desde medios de comunicación conservadores como progresistas se siga poniendo el foco únicamente en las mujeres, ocultando uno de los correlatos que las acompañan: el de los hombres que pagan por ello.

Hay un interés claro en invisibilizar a los demandantes porque cuando nos acercamos a la demanda de prostitución, es fácil observar como los puteros reproducen patrones de un modelo de masculinidad hegemónica, es decir, un modelo de "ser hombre" que se aleja del reconocimiento de la autonomía (sexual) de las mujeres. Para acercarse a la demanda, podemos acceder a los escasos estudios al respecto o a los foros donde éstos intercambian experiencias, opiniones, recomendaciones sobre las mujeres o los espacios de prostitución. Algunos ejemplos de comentarios encontrados en foros:
"Después del tiempo que lleva uno en este maravilloso mundo, ando buscando nuevas experiencias. Antes se veía alguna lumi embarazada pero ahora es difícil. Alguno puede facilitar información de dónde follar con una preñada de más de cinco meses en Madrid". (Usuario: daddy)

"Rumanita recién llegada, no habla español, muy servicial, entregada, se deja dedos: Esta acompaña amiga rubia mal teñida, esta rumana es castaña entregada al 100%, 20 21 años se deja meter 3 dedos en la vagina, mientras la chupa sin condón, mejor llevar guantes de látex, la tiras del pelo y la chupa más rápido y no dice nada, se deja. Lo mejor la corrida dentro de su boca, se lo trata todo y además con sonrisa incluida. 15€ chupar y tragar. Follar y tragar 20€". (Usuario: mortaldog)

"He estado en la glorieta más cercana a la avenida real de pinto, donde se ponen las rumanas, y había una que nunca había visto, morena y con unos tetones de impresión (...) Por 15 euros, solo follar sin chupar ni nada nos hemos ido (el precio lo ha puesto ella). Cuando estaba a punto de correrme me dice que pare que voy muy fuerte, total que empiezo a ir más despacio y claro, tardo más, todavía no me he corrido cuando la muy zorra ha cogido y se ha ido. Hija de puta como la vea la atropello, me la he tenido que pelar como un mono, y os aseguro que la he tratado bien, la he dicho que que bonita era, cuando me ha dicho lo de más despacio más despacio, que si donde, todo la he respetado y no ha durado ni 7 minutos la hija de la gran puta. Por favor, si alguien tiene pensado suicidarse, que antes la atropelle". (Usuario: tomaguarra)



Éstos son tan sólo tres ejemplos del proceso de deshumanización de la prostituta que realizan los puteros. Las prostitutas son representadas como mera corporeidad sin subjetividad. Las mujeres son percibidas cuerpos devaluados, también, a través del racismo (sexualizado) que se perpetúa en las relaciones prostituyentes.

Conviene invisibilizar a la demanda, además, porque con la invisibilidad de la demanda subsiste el poder de la fratría masculina sobre el que se sostiene la desigualdad estructural entre mujeres y hombres. Esa fratría que cierra reuniones de negocios en el prostíbulo; o que acude tras la cena de empresa; que celebra la despedida de soltero en un club; que se toma unas copas allí tras la reunión del partido o del sindicato; que celebra la victoria de su equipo; que hace chistes sobre "ir de putas"; que comparte experiencias de prostitución con sus amigos o en foros de internet... Como afirma Rita Laura Segato en referencia a esos clientes que acuden en grupo a la prostitución "es común que estos grupos tengan el burdel como el local para una confraternización entre hombres que incluye la celebración de acuerdos, alianzas, negocios y pactos” de los que se excluye a las mujeres. La fratría se erige sobre la invisibilidad de los privilegios de la masculinidad hegemónica, donde la mujer existe como instrumento para representar su hombría tanto en su autoconcepto como frente al grupo de iguales masculinos.

Los clientes de prostitución no han conseguido alterar el índice refractivo de la luz como lo hiciera Griffin en la novela de H. G. Wells, sino que hay un interés claro en invisibilizarlos como parte del entramado sociopolítico patriarcal donde lo que no se nombra, no existe. Cambiar el marco de referencia para abordar la prostitución, supone toda una revuelta feminista. 

Fuente
http://feminicidio.net/articulo/putero-hombre-invisible




domingo, 12 de octubre de 2014

124 - Violencia contra la mujer






124
Violencia contra la mujer





Hoy charlaremos de un tema que siempre esta presente en estas columnas, algunas veces de manera directa y otras cubierto por otros tópicos.
Es urgente prestar atención a esta cuestión porque de ella se habla y escribe mucho pero muy poco se hace. Me refiero a la situación de la mujer.

En este muy rápido sumario quedarán afuera muchísimos aspectos desde los cuales también se puede llegar a esta temática. Cuando se trata de una problemática social es útil y esclarecedor poder verla desde distintos puntos de vista para entender como todos suman y van llevando al resultado final, de esto se trata encarar un tema desde la complejidad.


Desde distintos organismos internacionales surgen las alertas sobre el incremento de la violencia en el mundo. No estoy hablando de guerras, invasiones, grupos en lucha, sino de la que también se vive en aquellos países y ciudades en que no hay conflictos armados. No solamente el aumento es en cantidad sino en calidad, pareciera que ya no alcanza con robar, es necesario también matar.
La violencia que proviene desde los propios gobiernos se suma y complica mucho más el panorama.

Todo esto actúa directamente sobre la vida de las mujeres. La violencia directa (p/e feminicidios) e indirecta (jefas de hogar, mayor cantidad de desempleadas) hacia ellas ha aumentado notoriamente.

Según ONU Mujeres
  en 2013, a nivel global un 35% de mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual en las relaciones de pareja o violencia sexual fuera de relaciones de pareja.
Algunos estudios nacionales indican que un 70% de mujeres sufre este tipo de violencia a lo largo de su vida, a manos de una pareja. En Australia, Canadá, Israel, Sudáfrica y Estados Unidos, entre el 40 y el 70 por ciento de los asesinatos de mujeres corresponde a violencia en que el agresor es la pareja de la víctima. Alrededor de 13 millones de mujeres en Europa han sufrido violencia de género y  3,5 millones han sufrido acoso sexual.

  Más de 64 millones de niñas en todo el mundo están casadas; el 46 % entre 20 y 24 años de edad en Asia sudoriental, y el 41 % en África Oriental y Central, señalan que se casaron antes de cumplir 18 años. Según la Organización Mundial de la Salud cada día se producen 39.000 matrimonios infantiles en el mundo y se calcula que 140 millones de niñas serán casadas a la fuerza entre los años 2011 y 2020.
El matrimonio infantil provoca embarazos prematuros y no deseados, por lo que pone en peligro la vida de las adolescentes, las complicaciones asociadas son la principal causa de muerte entre niñas y adolescentes de 15 a 19 años de edad.

  En el mundo, aproximadamente 140 millones de niñas y mujeres han sufrido la mutilación/ablación genital femenina.

  Las mujeres y niñas representan el 55 % de víctimas del trabajo forzoso y el 98 % de las personas que son explotadas sexualmente mediante trata de personas.

  La violación ha sido una táctica generalizada en las guerras modernas. Según estimaciones conservadoras, entre 20.000 y 50.000 mujeres habrían sido violadas durante la guerra de Bosnia y Herzegovina en el periodo 1992–1995, cifra que se disparó hasta las 250.000-500.000 durante el genocidio que vivió Rwanda en 1994.

  En los países de la Unión Europea, entre un 40 y un 50 % de las mujeres sufren insinuaciones sexuales no deseadas, contacto físico u otras formas de acoso sexual en el trabajo.

  En Estados Unidos, un 83 %  de las niñas de 12 a 16 años ha experimentado alguna forma de acoso sexual en las escuelas públicas.

-La probabilidad de que las mujeres resulten infectadas por el VIH durante sus relaciones sexuales es entre dos y cuatro veces superior a la de los hombres. La violación o las relaciones sexuales forzadas incrementan este riesgo al limitar el uso del preservativo y provocar lesiones físicas

-En Nigeria el grupo Boko Haram secuestró a más de 200 niñas.




Aunque dicha por una mujer, la diputada israelí Ayelet Shacked,  la frase vale como indicativa de odio hacia las mujeres: "matar a todas las madres de Palestina para que no nazcan más terroristas" 

Se incrementa en el mundo el fenómeno conocido como “feminización de la pobreza” que implica que en el mundo las mujeres ganan casi un 50% menos que los hombres.

Las mujeres jefas de familia constituyen un grupo social y económico  en ascenso,  representan a un tercio del total de los hogares.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su informe 2013/14 sobre la situación latinoamericana, casi todos los países evaluados en la región registraron un aumento de la violencia en el hogar, las violaciones y los asesinatos de mujeres.

De acuerdo a cifras estimativas durante el año 2013 se produjeron en la Argentina  alrededor de 295 feminicidios, aproximadamente uno cada 30 horas. Los autores fueron   esposos, parejas, novios o amantes (38 %) y ex parejas o ex novios (25 %.)


Este rápida reseña  de situaciones busca dejar en claro que la violencia contra la mujer está presente en todo el mundo, no hay país o región libre de ella y que pese a todos los esfuerzos realizados fundamentalmente desde el feminismo, si bien se han obtenido modificaciones en unos aspectos, en otros pareciera haberse reforzado y agravado.
En la Argentina la ley 26.485 de Protección Integral de las Mujeres en los Ámbitos en que se Desarrollan sus Relaciones Interpersonales, de marzo del 2009, inspirada en la Convención de Belém do Pará, el tratado regional de protección de la violencia hacia las mujeres aprobado por la Organización de Estados Americanos en 1994, define a la violencia contra la mujer como

"toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal…… Se considera violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción u omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón".

Resalto de esta definición unos pocos puntos: vale en los ámbitos públicos y privados, el acto debe afectar la integridad física, psicológica y sexual, y la dignidad.  El resultado obtenido mediante la violencia es que la mujer termina en desventaja ante el varón.





Estamos hablando de la desigualdad de poder, desigualdad de género.
 La desigualdad de género ha sido motivadora de muchos trabajos en diferentes niveles: filosóficos, económicos, sociales, salud. Del mismo modo  se han ido aprobando distintas leyes que tienden a la protección de las mujeres, y de las personas con identidades de género y opciones sexuales diversas. La violencia hacia la mujer como hecho es innegable, aun los más tradicionalistas la aceptan aunque luego le den una interpretación propia.






Nuestra sociedad más allá de los discursos oportunistas, está basada y sostenida en la desigualdad, diariamente oímos hablar de la acumulación del capital, de la acumulación de la riqueza,  la tendencia de los que más tienen a tener aún más en detrimento de los que menos oportunidades tienen, la  división y separación clasista de acentúa y cada vez son más los excluidos. La desigualdad de género también está en la base de nuestro sistema social,  son necesarias amas de casa gratuitas, cuidadoras sin paga,  o trabajadoras en negro o con menor sueldo. Dentro del sistema desigual, la mujer lleva la peor parte, esto es violencia.






La mayoría de las IMAGENES han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión. 

Se puede disponer de las notas publicadas siempre y cuando se cite al autor/a y la fuente.





martes, 10 de junio de 2014

107 - El juguete más viejo del mundo

107
El juguete más viejo del mundo








No hace mucho la noticia circuló en los medios casi como una simple referencia, sin ocupar un lugar destacado: “Una joven de 17 años fue drogada y después violada por cuatro hombres mientras un quinto filmaba la agresión con su teléfono móvil”. Luego estos jóvenes   franceses enviaron  esta filmación  a los teléfonos celulares de amigos y parientes de la chica. La noticia continúa: “Cuando la policía detuvo a los cinco hombres, de entre 25 y 30 años, no comprendían por qué los arrestaban: «Hay que reírse y divertirse», exclamaron.”
Efectivamente, esto es lo que ellos adujeron en su defensa. No me cabe dudar acerca de la sinceridad de estos muchachos, tampoco se puede pensar  que  si dijeron esto fue para perjudicarse. Muy por el contrario, seguramente pensaron  que el simple y humano deseo de divertirse  resultaba suficiente exculpación, suficiente explicación capaz de convocar  la comprensión de sus pares.  ¿Cómo no comprender  que unos jóvenes  viriles, sanos, seguramente cumplidores de sus deberes familiares y sociales buscaran algo de diversión?
Quizá estos muchachos pensaron que no había razón para no tomar aquel  entretenimiento que se cruzaba con ellos en las calles, que estaba sentada en el mismo café.
Ellos, pese a la distancia, crecieron en nuestra misma cultura occidental, la que nos acostumbra a ver a la mujer casi desnuda en las publicidades, la que admite y sostiene los burdeles, la misma cultura que nos habitúa a que la satisfacción sexual puede conseguirse por unas monedas. La misma cultura que considera a la mujer como una forma de entretenimiento.
Seguramente para estos jóvenes fue un juego, el montaje de un escenario como aquel infantil de policías y ladrones. Lo divertido fue permitirse ser  el hábil macho cazador que acecha, acorrala a la presa, la somete hasta el desvalimiento y la viola, y cada uno la viola reforzando la complicidad entre hombres pares, la filmación es el trofeo. Para ellos no fue otra cosa que un juego.




Entre mis archivos encontré uno que habla de una noticia publicada ya hace tiempo en el diario La Voz del Interior que dio a conocer otro hecho significativo.
Ocurrió en un cuartel militar, en el Tercer Cuerpo de Ejército. Alguien descubrió que entraban  dos mujeres en prostitución, una de ellas mayor de edad, la otra de 13 años. Las habitaciones del Casino de Suboficiales del Regimiento 14 de Paracaidistas se convirtieron entonces en el lugar de placer  donde concurrían los militares para tener relaciones sexuales pagas.
La noticia no causó conmoción y no pasó de ser una nota gráfica.

Dos personas fueron procesadas por el delito de facilitación a la prostitución de menores: un sargento primero y la mujer en prostitución mayor de edad.

El segundo jefe enterado de la situación ordenó un sumario militar y una vez  identificado a quien había hecho ingresar a la mujer y a la niña, consideró que se había violado el sistema de seguridad y por eso pidió 30 días de arresto para el causante.
La misma nota periodística testifica que el Tribunal se mostró sorprendido “por la falta de guardias e iluminación en el sector”.

Podemos considerar que sí, efectivamente, se “violó”  la seguridad, pero viendo la pena que se impuso, seguramente no fue considerada muy importante esa falta.  La tranquilidad pública no se vio seriamente dañada, las mujeres en prostitución seguramente no implican ningún peligro. Además, supongo que ahora, para reposo del Tribunal, el lugar estará más iluminado.

En este momento en que gozamos de una paz estable, en este enclave militar  hay poco que controlar, que vigilar, los  militares pueden dormir tranquilos. Pero, ¿qué hacer cuando no se concilia el sueño y no se quiere mirar televisión?
Como un delivery, una  llamada telefónica y el servicio  es llevado hasta el mismo cuartel, luego, un tiempo de entretenimiento, de distensión.

El militar fue sancionado con 30 días de arresto, casi un símbolo, ¿para qué más? ¿por qué más? Al fin y al cabo los militares también son hombres que necesitan “reírse y divertirse”.






En otro diario, en el suplemento de espectáculos, en la columna dedicada a notas simpáticas o llamativas de la farándula, se publicó un dialogo que se dio en un programa de televisión.
Lo interesante de esta nota no es solamente lo que los personajes dicen sino  el tratamiento que el periodista hace del hecho, su presentación como anécdota divertida donde el acento esta en lo poco “fino” del locutor.
Más allá de la falta de elegancia del comentario al periodista no le  llama la atención lo que en realidad ambos están diciendo.
Dicho en un programa televisivo, publicado en un diario de circulación nacional, previamente sometido a la lectura de editores y redactores, y luego al público, pareciera no haber despertado la atención  de nadie, y quizá este bien eso, quizá es bueno que las cosas sean así y continúen siendo así.
Aquí va parte de  la nota en cuestión:

Consejo de dos locos graciosos (o algo así).
A la consigna ¿qué promesa harías para que Argentina  gane el Mundial?, uno respondió: “Prometo no encarar más a mi cuñada todos los fines de semana, borracho”.
“¡Me encantó!”, celebró la animadora, antes de darle el siguiente consejo a la cuñada:
“Dejate, una vez, dale el gusto”.
E intervino el locutor:
“Una vez  y ya está; total, como decía un amigo mío, después te lavás y listo”.


“Dejate...dejate....dejate” las palabras resuenan, son pedido, orden, destino. Deja-te, dejate a ti misma, enajénate, olvidate y entregate al deseo del otro, a su placer.

¿No tendría que ser halagador el acoso, la persecución, el deseo despierto en ese hombre, en todos los hombres?

Obviamente para ambos locutores es el deseo del macho el que determina, el que fija los límites, el de ella no importa. Por qué pensar en su interioridad, en sus sentimientos... ¿los tiene?.
No cuenta eso, la mujer es pura corporeidad, exterioridad. Todo después se repara, se soluciona: “te lavás y listo”, pues nuevamente aquí también  lo importante  es “reírse y divertirse”.





Al fin y al cabo, la mujer es el juguete más viejo del mundo.







Las lecciones se repiten, es necesario que toda niña, que toda mujer sepa que su destino es de servicio, de aplicación al sostenimiento y cuidado de los varones.

Princesas, siempre princesas, no más que princesas, nunca reinas, nunca dueñas del poder, de sí mismas, siempre condenadas a ser dependientes.
Madre-sierva paño-de lágrimas-enfermera-contenedora.
Esposa-sierva-paño de lágrimas-enfermera-madre de los hijos del varón.
Y también
La alegría juguetona dócil a la mano del varón que se divierte entre las sábanas con su cuerpo dispuesto y gimiente, necesariamente gimiente para no ser rechazada por frígida, para sostener la virilidad.
Al fin y al cabo esa es tu función: “te lavás y listo”, nada ha pasado en tu vida, en tus sentimientos, has sido creada para que el hombre “no este solo”, “Dejate, una vez, dale el gusto”

En la misma plaza la estatua a la madre y alrededor de ella, la mujer prostituida. No son polos opuestos sino la expresión del destino de la mujer en el patriarcado, en el machismo.
El putero paga para divertirse, para pasarlo bien, para relajarse, ¿por qué no hacerlo? Ha trabajado como corresponde, a atendido a su mujer, a su novia, estará con sus hijos, él cumple como debe, gana su dinero ¿por qué no pasar un buen rato? Ellas están ahí para eso, para que él, buen hombre, padre de familia, pueda divertirse un rato.

 
Autorretrato con muñeca. Oskar Kokoschka. 1922




La mayoría de las IMAGENES han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.

En este blog las imágenes son afiches, pinturas, dibujos, no se publican fotografías de las personas en prostitución para no revictimizarlas; salvo en los casos en que se trate de documentos históricos.

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