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viernes, 4 de mayo de 2018

193 - La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación


1 diciembre, 2017

La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación
Publicado por cuartaposicion

La gente está imbuida hasta tal extremo en el sistema establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder.

Para conseguirlo, el poder se vale del entretenimiento vacío, con el objetivo de abotagar nuestra sensibilidad social, y acostumbrarnos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo, incapacitándonos para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.



En el entretenimiento vacío, el comportamiento zafio e irrespetuoso se considera valor positivo, como vemos constantemente en la televisión, en los programas basura llamados “del corazón”, y en las tertulias espectáculo en las que el griterío y la falta de respeto es la norma, siendo el fútbol espectáculo la forma más completa y eficaz que tiene el sistema establecido para aborregar a la sociedad.




En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío. Por eso no es extraño que proliferen los libros de autoayuda, auténtica bazofia psicológica, o misticismo a lo Coelho, o infinitas variantes del clásico “cómo hacerse millonario sin esfuerzo”.

En última instancia, de lo que se trata en el entretenimiento vacío es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo y el poder opresor del Estado son tan naturales y necesarios como la propia fuerza de gravedad. Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.

El entretenimiento vacío ha conseguido la proeza extraordinaria de hacer que los valores del capitalismo sean también los valores de los que se ven esclavizados por él. Esto no es algo reciente, La Boétie, en aquel lejano siglo XVI, lo vió claramente, expresando su estupor en su pequeño tratado Sobre la servidumbre voluntaria, en el que constata que la mayor parte de los tiranos perdura únicamente debido a la aquiescencia de los propios tiranizados.

El sistema establecido es muy sutil, con sus estupideces forja nuestras estructuras mentales, Y para ello se vale del púlpito que todos tenemos en nuestras casas: la televisión. En ella no hay nada que sea inocente, en cada programa, en cada película, en cada noticia, siempre rezuma los valores del sistema establecido, y sin darnos cuenta, creyendo que la verdadera vida es así, nos introducen sus valores en nuestras mentes.



El entretenimiento vacío existe para ocultar la evidente relación entre el sistema económico capitalista y las catástrofes que asolan el mundo. Por esto es necesario que exista el espectáculo vacuo: para que mientras el individuo se autodegrada revolcándose en la basura que le suministra el poder por la televisión, no vea lo obvio, no proteste y continúe permitiendo que los ricos y poderosos aumenten su poder y riqueza, mientras las oprimidos del mundo siguen padeciendo y muriendo en medio de existencias miserables.

Si seguimos permitiendo que el entretenimiento vacío continúe modelando nuestras conciencias, y por lo tanto el mundo a su antojo, terminará destruyéndonos. Porque su objetivo no es otro que el de crear una sociedad de hombres y mujeres que abandonen los ideales y aspiraciones que les hacen rebeldes, para conformarse con la satisfacción de unas necesidades inducidas por los intereses de las élites dominantes. Así los seres humanos quedan despojados de toda personalidad, convertidos en animales vegetativos, siendo desactivada por completo la vieja idea de luchar contra la opresión, atomizados en un enjambre de egoístas desenfrenados, quedando las personas solas y desvinculadas entre ellas más que nunca, absortas en la exaltación de sí mismas.

Así, de esta manera, a los individuos ya no les queda más energía, para cambiar las estructuras opresoras (que además no son percibidas como tales), ya no les queda fuerza ni cohesión social para luchar por un mundo nuevo.

No obstante, si queremos revertir tal situación de enajenamiento a que estamos sometidos, solo queda como siempre la lucha, solo nos queda contraponer otros valores diametralmente opuestos a los del espectáculo vacuo, para que surja una nueva sociedad. Una sociedad en que la vida dominada por el absurdo del entretenimiento vacío sea tan solo un recuerdo de los tiempos estúpidos en que los seres humanos permitieron que sus vidas fueran manipuladas de manera tan obscena.

Autor: Fernando Navarro

Fuente: La Haine
https://cuartaposicionblog.wordpress.com/2017/12/01/la-idiotizacion-de-la-sociedad-como-estrategia-de-dominacion/




miércoles, 28 de junio de 2017

191 - El Tribunal de Estrasburgo ampara a un condenado por pornografía infantil



Esta noticia es relevante en cuanto a partir de ella se puede hacer algunos pronósticos acerca del  movimiento social en general y en especial de las relaciones humanas.

Tengamos presente que estos fallos son solamente posibles a partir del imperio del neoliberalismo.  El neoliberalismo no es solamente un modo de encarar la economía sino toda una ideología, que como tal, incluye las relaciones que tenemos con nuestros congéneres y aún con nosotros mismos. Implica un mundo de significados que se nos va imponiendo y en este orden son los que fundamentan los diversos fallos judiciales que en distintos ámbitos se van dictando.

Tomemos como punto de partida  aquella entrevista en la que Margaret Thatcher se preguntaba '¿quién es la sociedad?' y ella misma respondía 'no existe tal cosa, tan sólo individuos, hombres y mujeres'

Al parecer, cuando se me enseñó que la familia es la célula primaria de la sociedad, desde el punto de vista de Thatcher y quienes como ella piensan, se me estuvo mintiendo descaradamente, se me hizo creer en otra fantasía como la de los reyes magos que cada año me traían sus regalos, pues la sociedad no existe. Claro, la consecuencia es que entonces la familia ya no es célula de algo, ya no es célula, o sea, la familia tampoco es. ‘tan sólo individuos, hombres y mujeres'   Seres aislados, encerrados en sí mismos que deambulamos por el universo sin posibilidad de unirnos, de concretar formaciones más amplias, más comprensivas, inclusivas.

El fallo de esta corte  de Derechos Humanos es representativo de este pensamiento pues deja de lado a la sociedad  y corona al individuo como superior a ella. Un individuo, en este caso, que tiene a su privacidad como un más allá al que las leyes no pueden alcanzar.

¿Importa que esas imágenes sean de cientos, miles, de niños siendo violados, abusados sexualmente? ¿Interesa que esas imágenes de niños siendo abusados sean fruto de un delito?  ¿dónde quedan los niños victimizados? No, eso ya no cuenta.

Es el imperio del individuo, de este ser solo incapacitado para establecer conexiones, para agruparse pues en este esquema no hay nada que modificar ni por qué luchar pues la sociedad no existe, a lo sumo lo que puedo modificar es mi situación personal en relación al mercado y a mis posibilidades de consumo. No hay horizontes humanos sino funcionales dentro de un sistema de compra, venta, uso, en el que todo, todo, es  mercadería transable.
 No hay paso, transición posible desde el individuo al grupo, al barrio, al colectivo,a la sociedad.

Cuando desde el abolicionismo decimos que la prostitución daña no solamente a la persona que es llevada a esa situación sino a toda mujer –también a todo hombre- , estamos haciendo un discurso vacío para los neoliberales, muy lejano a su comprensión porque apelamos a conceptos que para ellos han muerto, carecen de significado. ¿cómo se puede dañar a algo que no existe?

El reglamentarismo de la prostitución se inscribe netamente dentro del lineamiento neoliberal. Se pide que el Estado intervenga únicamente para garantizar  al comercio de los cuerpos su inserción en el mercado y su desempeño como “un trabajo como cualquier otro”, liberado de las ataduras que pudieran constreñir su expansión y ganancias. La bandera del supuesto pedido de “derechos” para las trabajadoras es solamente eso, una capa encubridora, pues a sabemos en que quedan reducidos los derechos del trabajador en el capitalismo neoliberal.

Este fallo del Tribunal de DDHH de Estrasburgo representa todo esto, el placer que le produce al individuo observar imágenes de niños siendo violados debe ser protegido porque es el centro del sistema al que oponemos un fantasmático colectivo de “niños abusados” pero carente de entidad.
Si alguien dijera “cuidemos a los niños”, Thatcher bien nos podría responder: no existe tal cosa como “los niños”, solamente pequeños individuos que andan por ahí…
Alberto B Ilieff 



El Tribunal de Estrasburgo ampara a un condenado por pornografía infantil

La Policía registró el ordenador del acusado después de que lo llevase a una tienda de informática y un técnico encontrara elementos pedopornográficos. El Tribunal Supremo y el Constitucional rechazaron el recurso del demandante, amparándose en su derecho a la vida privada. El Tribunal de Estrasburgo considera que la incautación del ordenador y el examen de los archivos no eran "necesarios en una sociedad democrática".
    EFE. 30.05.2017 -

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ha condenado este martes a España por no proteger el derecho a la vida privada de Carlos Trabajo Rueda, condenado por posesión y difusión de imágenes pornográficas de menores y cuyo ordenador fue revisado por la policía sin autorización judicial.

El demandante había solicitado una indemnización de 134.805 euros por haber tenido que "vivir en clandestinidad hasta la prescripción de la pena" y "fuera de ley". La Corte cree que la sentencia supone una compensación suficiente.

Trabajo Rueda llevó su ordenador a una tienda de informática de Sevilla para cambiar la grabadora el 17 de diciembre de 2007 y aclaró que el aparato no tenía clave de acceso.

Un técnico hizo un test con varios archivos de "mis documentos" y encontró los elementos pedopornográficos, que denunció a la policía.

Ante las imágenes encontradas también en el programa de intercambio eMule, el ordenador pasó a la policía
judicial y se puso en conocimiento del juez instructor.
 
La Audiencia Provincial de Sevilla condenó en 2008 a Trabajo Rueda a cuatro años de prisión y señaló "que era difícil reconocer al demandante el derecho a la vida privada" porque "sus archivos eran accesibles a quien se conectara a la red de intercambio".

Los Tribunales Supremo y Constitucional rechazaron los recursos del demandante.

El 27 de mayo de 2009, la Audiencia Provincial de Sevilla dictó una orden arresto para que el demandante cumpliera la pena de prisión. Su fuga lo impidió y la condena prescribió el 3 de abril de 2014.

El fallo del Tribunal de Estrasburgo concluye que la incautación del ordenador y el examen de los archivos por la policía "no eran proporcionados al fin buscado ni necesarios en una sociedad democrática".

Para la Sala Tercera de la Corte, "es difícil apreciar la urgencia que obligó a la policía" a examinar los archivos sin autorización judicial, ya que "no existía ningún riesgo de desaparición de los ficheros". Recuerda el Tribunal que "los abusos sexuales constituyen sin duda un comportamiento odioso que hace más frágiles a las víctimas" y "los menores y otras personas vulnerables tienen derecho a la protección del Estado".

El juez ruso Dmitri Dedov votó en contra de la sentencia porque considera que el derecho a la vida privada no es compatible con la vulneración de leyes. Y afirmó que el "lema" de la sentencia podría ser "fiat iustitia, et pereas mundus" (Hágase justicia, aunque perezca el mundo).



Fuente:
http://gerente.com/co/rss-article/el-tribunal-de-estrasburgo-ampara-a-un-condenado-por-pornografia-infantil/









sábado, 13 de mayo de 2017

188 - Se necesitan horizontes



Se necesitan horizontes
Posted on 10/5/2017 by admin
Boaventura de Sousa Santos*

Las ocho personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial (3,5 mil millones de personas). Se destruyen países (de Irak a Afganistán, de Libia a Siria, y las próximas víctimas pueden ser tanto Irán como Corea del Norte) en nombre de los valores que debían preservarlos y hacerlos prosperar, ya sean los derechos humanos, la democracia o el primado del derecho internacional. Nunca se habló tanto de la posibilidad de una guerra nuclear.

Los contribuyentes estadounidenses pagaron millones de dólares por la bomba no nuclear más potente jamás lanzada contra túneles en Afganistán, construidos en la década de 1980 con su propio dinero, gestionado por la CIA, para promover a los islamistas radicales en su lucha contra los ocupantes soviéticos del país, los mismos radicales que hoy se combaten como terroristas. Mientras, los estadounidenses pierden el acceso a la atención médica y son llevados a pensar que sus males son causados por inmigrantes latinos más pobres que ellos. Tal y como los europeos son llevados a pensar que su bienestar está amenazado por los refugiados y no por los intereses imperialistas que están forzando al exilio a tanta gente. Del mismo modo que los sudafricanos negros, empobrecidos por un mal negociado fin del apartheid, asumen actitudes xenófobas y racistas contra inmigrantes negros de Zimbabue, Nigeria y Mozambique, tan pobres como ellos, por considerarlos la causa de sus males.

Entretanto, circulan por el mundo las tiernas imágenes de Silvio Berlusconi dando el biberón a cabritillos para defenderlos del sacrificio de 2 Pascua, sin que nadie denuncie que durante esos minutos televisivos miles de niños murieron por falta de leche. Como tampoco son noticia las fosas clandestinas de cuerpos desmembrados que constantemente se están descubriendo en México, mientras que las fronteras entre el Estado y el narcotráfico se desvanecen.

Como tenemos miedo de pensar que la democracia brasileña morirá el día en que un Congreso de políticos enloquecidos, corruptos en su mayoría, consiga destruir los derechos de los trabajadores conquistados a lo largo de cincuenta años, un propósito que, por ahora, los políticos brasileños parecen lograr con inaudita facilidad. Tiene que haber un momento en que las sociedades (y no solo unos pocos “iluminados”) lleguen a la conclusión de que esto no puede seguir así. Para ello, la negatividad del presente nunca será suficiente.

La negatividad solo existe en la medida que aquello que niega es visible o imaginable. Un callejón sin salida se convierte fácilmente en una salida si la pared en que termina tiene la falsa transparencia de lo infinito o de lo ineluctable. Esta transparencia, que es falsa, es tan compacta como la opacidad de la selva oscura con la que antes la naturaleza y los dioses vedaban los caminos de la humanidad. ¿De dónde viene esta opacidad si la naturaleza es hoy un libro abierto y los dioses un libro de aeropuerto? ¿De dónde viene la transparencia si la naturaleza, cuanto más se revela, más se expone a la destrucción, si los dioses sirven tanto para trivializar la creencia inconsecuente como para banalizar el horror, la guerra y el odio? Hay algo de terminal en la condición de nuestro tiempo que se revela como una terminalidad sin fin. Es como si la anormalidad tuviese una energía inusitada para convertirse en una nueva normalidad y nos sintiésemos terminalmente sanos en lugar de terminalmente enfermos. Esta condición deriva del paroxismo al que llegó el instrumentalismo radical de la modernidad occidental, tanto en términos sociales como culturales y 3 políticos.

El instrumentalismo moderno consiste en el predominio total de los fines sobre los medios y en la ocultación de los intereses que subyacen a la selección de los fines en forma de imperativos falsamente universales o de inevitabilidades falsamente naturales. En el plano ético, este instrumentalismo permite a quien tiene poder económico, político o cultural presentarse socialmente como defensor de causas cuando, de hecho, es defensor de cosas. Este instrumentalismo asumió dos formas distintas, aunque gemelas, de extremismo: el extremismo racionalista y el extremismo dogmatista. Son dos formas de pensar que no permiten contraargumentación, dos formas de actuar que no admiten resistencia. Ambas son extremadamente selectivas y compartimentadas de tal modo que las contradicciones ni siquiera aparecen como ambigüedades. Las caricaturas revelan bien lo que está más allá de ellas.

Heinrich Himmler, uno de los máximos jefes nazis, que transformó la tortura y el exterminio de judíos, gitanos y homosexuales en una ciencia, cuando regresaba de noche a casa entraba por la puerta trasera para no despertar a su canario favorito. ¿Es posible culpar al canario por el hecho de que el cariño que le tenía Himmler no era compartido por los judíos? A su vez, es conocida la anécdota de aquel comunista argentino tan ortodoxo que incluso en los días de sol en Buenos Aires usaba sombrero de lluvia solo porque estaba lloviendo en Moscú. ¿Es posible negar que detrás de tan acéfalo comportamiento no estuviera un sentimiento noble de lealtad y de solidaridad?

Las perversidades del extremismo racionalista y dogmatista están siendo combatidas por modos de pensar y de actuar que se presentan como alternativas pero que, en el fondo, son callejones sin salida porque los caminos que señalan son ilusorios, sea por exceso de pesimismo, sea por exceso de optimismo. La versión pesimista es el proyecto reaccionario que 4 tiene hoy una renovada vitalidad. Se trata de detestar en bloque el presente como expresión de una traición o degradación de un tiempo pasado, dorado, un tiempo en el que la humanidad era menos amplia y más consistente. El proyecto reaccionario comparte con el extremismo racionalista y dogmatista la idea de que la modernidad occidental creó demasiados seres humanos y que es necesario distinguir entre humanos y subhumanos, pero no piensa que ello debe derivar de ingenierías de intervención técnica, sean ellas de muerte o de mejora de raza. Basta que los inferiores sean tratados como inferiores, sean mujeres, negros, indígenas, musulmanes.

El proyecto reaccionario nunca pone en cuestión quién tiene el privilegio y el deber de decidir quién es superior y quién es inferior. Los humanos tienen derecho a tener derechos; los subhumanos deben ser objeto de filantropía que les impida ser peligrosos y los defienda de sí mismos. Si tuviesen algunos derechos, siempre deben tener más deberes que derechos. La versión optimista de lucha contra el extremismo racionalista y dogmatista consiste en pensar que las luchas del pasado lograron vencer de modo irreversible los excesos y perversidades del extremismo, y que somos hoy demasiado humanos para admitir la existencia de subhumanos. Se trata de un pensamiento anacrónico inverso, que consiste en imaginar el presente como habiendo superado definitivamente el pasado.

Mientras el pensamiento reaccionario pretende hacer que el presente regrese al pasado, el pensamiento anacrónico inverso opera como si el pasado no fuese todavía presente. Debido al pensamiento anacrónico inverso, vivimos un tiempo colonial con imaginarios poscoloniales; vivimos un tiempo de dictadura informal con imaginarios de democracia formal; vivimos un tiempo de cuerpos racializados, sexualizados, asesinados, descuartizados con imaginarios de derechos humanos; vivimos un tiempo de muros, fronteras como trincheras, exilios forzados, desplazamientos internos con 5 imaginarios de globalización; vivimos un tiempo de silenciamientos y de sociología de las ausencias con imaginarios de orgía comunicacional digital; vivimos un tiempo de grandes mayorías que solo tienen libertad para ser miserables con imaginarios de autonomías y emprendimiento; vivimos un tiempo de víctimas que se vuelcan contra víctimas y de oprimidos que eligen a sus opresores con imaginarios de liberación y de justicia social.

El totalitarismo de nuestro tiempo se presenta como el fin del totalitarismo y, por eso, es más insidioso que los totalitarismos anteriores. Somos demasiados y demasiado humanos para caber en un solo camino; pero, por otro lado, si los caminos fuesen muchos y en todas las direcciones, fácilmente se transformarían en un laberinto o en un enredo, en cualquier caso, en un campo dinámico de parálisis. Es esta la condición de nuestro tiempo. Para salir de ella es preciso combinar la pluralidad de caminos con la coherencia de un horizonte que ordene las circunstancias y les otorgue sentido. Para pensar tal combinación y, más aún, para pensar siquiera que ella es necesaria, son necesarias otras maneras de pensar, sentir y conocer.  O sea, es necesaria una ruptura epistemológica que vengo llamando epistemologías del sur.
(Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez)

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Artículo enviado  Other News por el autor.
Fuente:
http://www.other-news.info/noticias/2017/05/se-necesitan-horizontes/#more-13173

lunes, 1 de agosto de 2016

184 - Revolución sexual y revolución social Herman Schiller

Comparto esta nota que no tiene desperdicio.

Herman Schiller



Revolución sexual y revolución social 
 Herman Schiller

Viernes 29 de julio






El ex obispo de Avellaneda monseñor Jerónimo Podestá (1920-2000), que largó los hábitos para contraer matrimonio con Clelia Luro; que fuera elegido vicepresidente de la Federación Mundial de Sacerdotes Casados; que enfrentó a la dictadura clerical y falangista del general Juan Carlos Onganía; que fuera obligado en 1967 a renunciar a su obispado y suspendido "a divinis" por el Vaticano; y que, además, fuera perseguido por la Iglesia oficial por sus posiciones muy críticas hacia esa institución a la que llegó a calificar de "pilar espiritual del capitalismo", Jerónimo Podestá, decía, estuvo en el programa radial que conduzco pocos días antes de fallecer, compartiendo la emisión con la inolvidable Lohana Berkins (1965-2016), referente de la Asociación por la Identidad Travesti-Transexual (ALITT) y luchadora consecuente por las reivindicaciones de LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).

Lohana Berkins

A boca de jarro y sin anestesia le pregunté entonces a Podestá por qué las religiones monoteístas se meten siempre en mi cama y no me dejan coger tranquilo.
Podestá, que en la última etapa de su vida se había definido como socialista y antidogmático, sin sorprenderse por mi provocación, me respondió con una sonrisa complaciente:
"Muy sencillo; la Iglesia se mete en tu cama y en la mía y en la de todos, porque histórica y fatalmente necesita castrar la vida sexual de sus feligreses para tener más poder".
(Dicho sea de paso: nótese que, como yo vengo de otra tribu, le pregunté en forma más abarcativa sobre las "religiones monoteístas", no sea que a alguien, prejuiciosamente, se le ocurriera acusarme de falta de objetividad o de llevar agua a mi molino, pero Podestá, que por lo visto carecía de las enajenaciones y pruritos que a lo mejor tenía yo, prefirió arremeter contra las lacras de su propia Iglesia, sin meterse con los otros credos).

La represión al sexo, efectivamente, ha sido desde tiempos inmemoriales una de las constantes que rigieron la moral occidental.
La moral sexual, sobre todo en esta parte del planeta que aún se rige por las pautas del eje evangélico-papal, ha sufrido a lo largo de los siglos transformaciones paralelas a las operadas en el campo de la estructura global.

En el origen de la historia, cuando ya habían quedado atrás las etapas del primitivismo y surgía la propiedad privada como ente catalizador del desenvolvimiento social, el hombre, además de propietario de su predio y de sus esclavos, pasó a ser propietario de su mujer (o de sus mujeres) e hijos.


A partir de la necesidad impuesta por estos hechos económicos concretos —tal como lo estudiara Federico Engels, el más importante historiador de este tema, en su libro "Origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado"—, se irá desarrollando la moral (es decir, la ideología) que los justifique y les otorgue permanencia.

Ello origina con el correr del tiempo la sacralidad de la virginidad prematrimonial, ya que a través de la soltera virgen el hombre protegía el principio de propiedad, circunstancia ésta que terminaría por convertir a la moral sexual en sinónimo de moral general.

Durante el feudalismo, en Europa, entre los siglos XI y XV, esta filosofía maduró sus formas más asfixiantes. Decaería luego en alguna medida durante el Renacimiento, o sea durante la etapa cultural y artística del siglo XV y principios del XVI que se caracterizó, entre otras cosas, por su cuestionamiento de la civilización cristiana.

Revivió con la Contrarreforma, es decir el movimiento creado en el siglo XVIII como respuesta de la Iglesia Católica a la reforma protestante. Y alcanzaría su climax mayor como fenómeno cultural burgués ligado a la defensa de la propiedad privada, durante la época de la puritanísima reina Victoria de Inglaterra, que dio origen a lo que se conoce aún hoy bajo el nombre de "moral victoriana" como sinónimo de represión a la espontaneidad y alegría en la vida cotidiana de las masas populares. La reina Victoria estuvo al frente de la monarquía inglesa durante más de sesenta años, desde 1837 a 1901.

A partir de la Revolución Francesa de 1789 —y a pesar de que su protagonista principal, la burguesía, no tardaría demasiado en hacer las paces con la Iglesia para convertir nuevamente a la moral tradicional en instrumento de opresión del proletariado—, surgieron los mayores rebeldes y críticos que, como Charles Fourier (1772-1837, uno de los llamados "utopistas", padre del cooperativismo, mordaz crítico de la economía y el capitalismo de su época y un adversario de la civilización urbana, el liberalismo y la familia basada en el matrimonio y la monogamia), denunciaron la sumisión de la mujer.

Fourier, incluso, delineó una tesis por aquel entonces bien audaz: la mujer puede compararse al negro colonizado, ya que su esclavitud se lee en todas las etapas de su vida "desde el mismo estado de virgen sometida a sus padres".

El infierno. Hans Memling

Otros autores, como August Bebel (que fuera compañero de militancia de Rosa Luxemburgo en la Liga Espartaquista, organización obrera revolucionaria fundada en Alemania en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial), el propio Karl Marx y el ya citado Engels, se refirieron in extenso al problema, entendiendo que todos los aspectos de la sexualidad reprimida, del matrimonio y de la marginación femenina, iban a resolverse conjuntamente o después de cumplida la toma del poder que transformaría las estructuras socioeconómicas y, por supuesto, también las formas de la convivencia cotidiana.

(Dicho sea de paso: el desarrollo de la conciencia y la experiencia revolucionaria coadyuvó a ampliar luego los horizontes y a comprender que la liberación en el tema del sexo no iba a ser tan mecanicista ni tan simultánea con la revolución general, como lo demostraron trágicamente aquellos que llegaron a utilizar desde el poder la palabra socialismo, pero que, especialmente en este tópico, mantuvieron o acrecentaron las pautas represivas).

Pero, volviendo hacia atrás, después de la aparición del marxismo fueron muchos los científicos que se interesaron en el tema de la enajenación sexual y, uno de ellos, Sigmund Freud (1856-1939) llegaría a cimentar las bases de una doctrina revolucionaria: el psicoanálisis.
Sin embargo, la figura que más aportó a lo que hoy se conoce con el nombre de "revolución sexual", fue Wilhelm Reich, que nació en 1897 en Polonia y murió preso, en una cárcel norteamericana, en 1957.

El más importante aporte que realizó Reich al conocimiento fue la síntesis entre Marx y Freud, acentuando la interdependencia entre revolución sexual y revolución social.
La revolución sexual aislada —afirmó Reich a principios de la década del treinta— es imposible, porque la sociedad burguesa no otorga a sus miembros, particularmente al proletariado y a las masas rurales, la base material y cultural indispensable, como, por ejemplo, conocimientos, cuarto propio, anticonceptivos, tiempo libre, etc.

A su vez, según Reich, la revolución social aislada tampoco es posible, porque la estructura de personalidad formada en la familia monogámica va a perpetuar una mentalidad burguesa aunque la economía se haya socializado.

En este aspecto, Reich fue muy crítico con respecto a la Unión Soviética de la época de Stalin que, de acuerdo a los trabajos de Reich, impuso normas sexuales tan represivas como las de la sociedad capitalista.

No puede haber, por lo tanto, una revolución que prescinda de la otra. Revolución sexual y revolución social.

El tema, subrayó Reich, suele irritar a los timoratos, incluso a muchos que se creen o autotitulan progresistas. Pero no se puede a esta altura del desarrollo histórico, prescindir de un análisis acerca de la profunda interrelación existente entre los dogmas sexuales de una sociedad determinada y las estructuras socioeconómicas que las rigen.
Pero la vida a Wilhelm Reich no le fue fácil. Como era judío tuvo que irse apresuradamente de Alemania donde residía, sobre todo después que publicó un libro muy revulsivo y actual como "Las masas en el fascismo", donde planteaba el interrogante nada fácill de responder: por qué las masas, en algún momento determinado, se dejan tentar por el autoritarismo de derecha.
Pero Reich era también afiliado al Partido Comunista Alemán y sus ideas sobre la revolución sexual no le gustaban para nada a los burócratas stalinistas de entonces que lo expulsaron de las filas partidarias. Y, por último, también fue expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional.
Reich, que profundizó en la energía liberadora que significa el orgasmo, aún hoy sigue despertando controversias y réplicas. Fue un revolucionario del pensamiento y, como tantos luchadores, murió en una cárcel del imperialismo.

Wilhelm Reich

Reich falleció en 1957 y fue desempolvado del ostracismo por los estudiantes rebeldes de París de 1968 que lo consideraron el ideólogo de la revolución sexual contemporánea.
En uno de sus libros más conocidos, al que tituló precisamente "La revolución sexual", tras recordar la definición marxista de que la ideología de una sociedad es la ideología de su clase dominante, aseguró que la familia (tal cual la conocemos) se disimula a sí misma el embotamiento de la pasión con el paso del tiempo; niega coercitivamente la necesidad natural de variedad sexual de los seres humanos; y se aferra a una estructura de resignación autorrepresiva, que constituye la otra cara del "amor eterno" y del "hogar, dulce hogar".

Familia, Estado, Iglesia —subrayó Reich— se ocupan de una castración psicológica que tiende a crear en las masas una estructura psíquica sadomasoquista, "fenómeno muy importante, pues, junto con otras condiciones económicas y sociales, la torna presa fácil de la ideología fascista" (a través, incluso, de la canalización de los resentimientos).
Reich era judío, comunista y psicoanalista. Y fue sucesivamente rechazado por los judíos, por los cristianos, por los nazis, por la burocracia stalinista y por los propios psicoanalistas.

Tengo mucha admiración por este verdadero padre de la revolución sexual, no solo porque intentó realizar la difícil síntesis entre Freud y Marx, entre revolución sexual y revolución social, sino también porque me miro mucho en el espejo de su vida donde en todas partes se sentía sapo de otro pozo.

En la década del ochenta apareció en el semanario "Nueva Presencia" un notable trabajo de un militante de los derechos de los homosexuales, Marcelo Manuel Benítez. El ensayo se titulaba "La Iglesia católica y la sexualidad".

En ese trabajo, Benítez planteaba que la represión de la sexualidad es siempre obra de un poder autoritario y es característica inmanente de la Iglesia ser un factor de atraso. Ya lo era en la Edad Media, en tiempos de la alianza con la nobleza española que la hizo dueña de extensos territorios, a los que mantenía improductivos y alejados de cualquier innovación de tipo industrial. En nuestro país fue enemiga de cualquier plan liberador; apoyó a todos los regímenes represivos; y fue, institucionalmente hablando, el apoyo espiritual de la última dictadura genocida.

En 1973, la Iglesia oficial dio el visto bueno al exabrupto de un asesino, el coronel Jorge Osinde, el masacrador de Ezeiza, quien llegó a vociferar por los medios que para acabar con la "subversión apátrida" había que acabar primero con todos los homosexuales. El mismo apoyo le brindó la Iglesia a la feroz campaña "moralizadora" del comisario Margaride en 1974 cuando llegó a dictar cátedra sobre la longitud de las polleras y allanó hoteles alojamiento, porque, según dijo, a esos lugares "solo van las putas y los guerrilleros".

En 1975, ya muerto Perón, su labor fue continuada, ahora con características abiertamente fascistas, y con explícito apoyo del Estado y de la Iglesia, por el ministro de Bienestar Social, José López Rega, quien, en febrero de ese mismo año, puso en boca de "El Caudillo", la tétrica revista de ultraderecha que era una especia de apoyatura periodística de la organización parapolicial y paraestatal Alianza Anticomunista Argentina ("Triple A"), la propuesta de "acabar con los homosexuales" y colgarlos de los árboles con "leyendas explicativas y didácticas" o crear campos de concentración para que compensen, confinados en el encierro, su pretendida "inutilidad" como reproductores.

Eran los días del terrorismo de Estado en que la Iglesia oficial derrotaba los intentos críticos de los curas del Tercer Mundo y eran los días, ya instalado el régimen criminal de Videla, en que la Iglesia llegó a emitir un documento pretendidamente moralizador y antisubversivo titulado "Acerca de ciertas cuestiones de ética sexual".



Eran los días del crimen organizado desde el Estado. Eran los días de los 30.000 detenidos-desaparecidos. Eran los días de las homilías de monseñor Bonamín en favor de la depuración del país de subversivos anticatólicos. Eran los días en que los pocos curas que se atrevían a enfrentar a su jerarquía eran asesinados.

Eran los días de monseñor Antonio Plaza justificando la tortura. Eran los días en que proliferaban las declaraciones de obispos y otros integrantes de la jerarquía avalando los métodos represivos y llamando a la población a "volver a la fe". Eran los días de los comandos de moralidad y el llamado Comando Cóndor que enviaba a todos los diarios un comunicado en el que anunciaba su intención de acabar con los teatros de revistas y los homosexuales.
Y al enunciado siguieron los hechos, ya que varios de estos teatros fueron objeto de atentados y decenas de homosexuales fueron asesinados.

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El sexo es liberación. Todas las religiones han inventado el pecado y la culpa para frenar, para castrar, para impedir la libertad y la alegría del pueblo. Todas las religiones, en mayor o menor escala, tienen ceremonias de culto que hacen de rodillas. Quienes inventaron eso, imaginaron quizás que los seres humanos que se ponen de rodillas, tienen después pocas ganas de ponerse de pie.


Los castradores, que se autoerigieron en mensajeros de Dios, siempre estuvieron aliados con los crímenes y genocidios, con la esclavitud y la opresión, cometidos desde los poderes del Estado.
Sin la manipulación religiosa de las masas, en el nombre de tal credo o en nombre de tal filosofía, difícilmente hubiera habido sometimiento sin resistencia.
(Y hablando de manipulación, dejo para otro momento el análisis en profundidad del tema de la manipulación mediática. Porque hay un sexo del sistema; un sexo de la cosificación de la mujer y su utilización mercantil como objeto negociable en el burdel capitalista de la oferta y la demanda; un sexo que aparenta ser desprejuiciado pero que en realidad es un sexo para mantener todo como estuvo siempre en las profundidades de la desigualdad, la injusticia y la impunidad de las fuerzas hegemónicas. La TV actual de nuestro medio es un instrumento brutal para eso. Sexo para los tontos, pero no para liberar, sino para obnubilar las mentes y mantener la explotación de las masas. La policía persiguiendo madres que amamantan a sus bebés en público mientras ocultan que son proxenetas y socios o cómplices de la trata y de la reducción a la servidumbre sexual de miles de mujeres, es una ejemplificación sintomática. También lo son aquellos programas líderes como el de Tinelli que simulan ser transgresores y en realidad son una eficiente palanca operativa para mantener la sumisión).

De todos modos, en el campo popular, sobre todo en la Argentina, el tema tampoco ha sido nada fácil.
Albert Memmi, escritor y ensayista franco-tunecino nacido en 1920 (está por cumplir 96 años), de origen judío y lengua árabe, discípulo de Sartre, señaló en su libro "Psicología del colonizado", que el colonizado, en algún momento de la colonización, adquiere la psicología del colonizador; o sea, la psicología del verdugo. Conceptos similares emitió también el gran Franz Fanon en buena parte de su obra,

Y esto lo digo porque en otras épocas, en el llamado campo popular de nuestro medio, ciertos aspectos de la lucha por la liberación sexual no eran muy comprendidos. Es un buen ejemplo del colonizado que adquiere la mentalidad y las formas de pensamiento del colonizador.

Un caso típico. El 25 de mayo de 1973, cuando buena parte de la Plaza de Mayo estaba totalmente colmada con militantes de las organizaciones populares armadas que celebraban la asunción de Cámpora, hizo su ingreso un grupo del FLH (Frente de Liberación Homosexual). Algunos sectores lo recibieron al grito de "No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y Montoneros". Y los homosexuales, que querían ser revolucionarios junto a los demás revolucionarios, entraron en crisis y se llamaron a silencio. Tardarían algún tiempo en reagruparse después de semejante humillación.


Hoy, cuatro décadas después, el panorama ha cambiado mucho y el tema es parte de las reivindicaciones de casi toda la izquierda y otros sectores. Hoy sí podríamos decir que muchos lo han incorporado a la agenda de la revolución.

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Revolución sexual y revolución social son, al menos para el que suscribe este trabajo, dos conceptos íntimamente entrelazados. Tan entrelazados como una pareja que se ama sin inhibiciones y sin que le importen los perimidos dogmas religiosos.



Fuente
http://laizquierdadiario.com/Revolucion-sexual-y-revolucion-social




Nota: las imágenes no pertenecen a la nota original, fueron tomadas de internet.